La poderosa declaración de Jesús: Yo soy la resurrección y la vida

La resurrección y la vida

Un cordial saludo a toda la comunidad de Oraciones para Todos. Hoy vamos a orar con el Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 11, versículos 17 al 27.

Santo Evangelio según San Juan 11 17  27   Yo soy la resurrección y la vida

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis, capítulo 21, versículos 1 al 5a y 6b al 7. Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una nueva tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron y el mar ya no existe. Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una esposa que se ha adornado para su esposo. Y oí una gran voz desde el trono que decía: "Aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará con ellos. Ellos serán su pueblo, y él será su Dios. Enjuagará toda lágrima de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque lo primero ha desaparecido". Y dijo el que está sentado en el trono: "Mira, hago nuevas todas las cosas. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le haré de la Fuente el agua de la vida gratuitamente. El vencedor heredará esto, yo seré Dios para él y él será para mí hijo".

Salmo de hoy

Salmo 24. Respondemos a ti, señor, levanto mi alma. Recuerda, señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Acuérdate de mí con misericordia. Por tu bondad, señor, a ti, señor, levanto mi alma. Ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones. Mira mis trabajos y mis penas. Y perdona todos mis pecados. A ti, señor, levanto mi alma. Guarda mi vida y líbrame. No quede yo defraudado de haber acudido a ti. La inocencia y la rectitud me protegerán, porque espero en ti. A ti, señor, levanto mi alma.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los filipenses, capítulo 3, versículos 20 al 21. Hermanos, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para someterlo todo.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan, capítulo 11, versículos 17 al 27. Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén, unos 15 estadios. Y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá". Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección en el último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida."

Yo soy la resurrección y la vida

"El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre".

¿Crees esto? - le contestó - Sí, Señor - ella le contestó - Yo creo que tú eres el Cristo, el hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

Palabra de Dios. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del evangelio de hoy

Nos espera una eternidad de total felicidad. Probablemente una persona que nunca hubiese leído el texto del Apocalipsis de la primera lectura podría reaccionar diciendo: "Esto es lo que yo más deseo, vivir una vida donde las lágrimas, el final de todo con la muerte, el duelo, los gritos, desaparezcan para siempre". Y a continuación, si es cristiano, le dará todas las gracias de que sea capaz a Dios, porque nuestro Dios es el que va a hacer posible para cada uno de nosotros esa realidad. No es una quimera, no es un imposible. El amor que Dios nos tiene no solo se manifiesta en darnos la vida humana para vivir unos cuantos años en la tierra, donde hay sus más y sus menos, donde las alegrías se entrecruzan siempre con las tristezas. Dios está dispuesto a darnos un segundo tiempo, donde vamos a poder vivir en íntima unión con él y nos va a regalar la felicidad total y para siempre. Debemos elegir si queremos llevar una vida acorde con el evangelio o si, por el contrario, lo haremos siguiendo los valores del mundo. No es una lección fácil porque las consecuencias de dicha lección no son siempre agradables.

La relación entre la liturgia celeste y la terrena

Toda cultura tiene sus liturgias propias. Algunas pueden estar en armonía con el evangelio, pero las que no lo están nos alejan del centro de nuestra fe. "Al que tenga sed, le daré gratis de la fuente del agua de la vida, y será mi hijo", es lo mismo que nos dice San Pablo a su manera en la segunda lectura, al asegurarnos que nuestra verdadera y definitiva ciudad está en los cielos. Después de pasar por nuestra tierra, por si fuera poco, Cristo Jesús, nuestro maestro y señor, en el evangelio nos asegura que vivir la plenitud de la felicidad es un regalo que él nos ofrece en unión con su padre Dios. "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre".

La fiesta de los fieles difuntos

Es la fiesta de los fieles resucitados. Nuestra vida termina bien, estamos enrolados en una historia de salvación y no de perdición y de fracaso. Es la gran promesa de Cristo. A Jesús nos podemos fiar de él. Dios mío, gracias por contar con nosotros en todos los proyectos de tu Santo Evangelio, nos sentimos incluidos y por eso tenemos la esperanza de una vida eterna en tu presencia.

Responsabilidad de formar la mejor familia, sociedad y Patria

Rega, Espíritu Santo, espíritu para poder discernir los signos de los tiempos y solamente ir por tu camino y verdad. Amén.

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Gracias, gracias, gracias Dios los bendiga.

Rega, Espíritu Santo, espíritu para discernir los signos de los tiempos

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