Salmos mañaneros: Gratitud y fe para abrir las puertas a los milagros

Salmos 7: El Señor es un juez justo

Señor Dios mío, en ti me refugio. Líbrame de los que me acosan y protégeme para que no me devoren como un león sin salvación alguna.

Salmos de la Mañana para Agradecer y Recibir Milagros

Señor Dios mío, si algo de esto hice, si hay maldad en mis manos, si dañé al que estaba en paz conmigo, si protegí sin motivo a mi adversario, que el enemigo me persiga y me dé alcance, que tire por tierra mi vida y hunda mi honor en el polvo.

Señor, decídete a actuar, lleno de ira. Álzate contra la furia de mis rivales y vela por mí. Tú que estableces la justicia, la asamblea de las naciones te rodea. Vuélvete hacia ella desde el cielo, Señor, a juzgar a los pueblos.

Me señor como mi rectitud merece, como corresponde a mi honradez. Que acabe la maldad de los malvados y fortalezca a la persona recta. Tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú que eres un Dios justo.

Dios es mi defensor, él salva a los de corazón íntegro. Dios es un juez justo, él descarga su ira en todo tiempo. Si no se arrepiente, afila su espada, tensa su arco y apunta armas mortales. Dispone contra el malvado flechas de fuego, tiene preparadas contra el que concibe el mal, contra el que engendra injusticia y hace que nazca la mentira.

Ese que cavó una fosa, ahonda en ella y acaba cayendo en su propia trampa. Su maldad se vuelve contra él y su violencia caerá sobre él. Alabaré al Señor porque es justo, cantaré al Dios altísimo.

Salmos 27: El Señor me acoge

El Señor es mi luz, mi salvación, ¿de quién tendré miedo? El Señor es mi refugio, ¿a quién temeré?

Cuando los malvados me atacan para devorarme, son ellos enemigos y adversarios. Los que tropiezan y caen se acamparán contra mí, un ejército.

No tendría miedo si se declarase contra mí una guerra, me sentiría seguro. Una sola cosa pido al Señor, solo esto quiero: sentarme en la casa del Señor todos los días de mi vida, contemplar la gracia del Señor y frecuentar su templo.

Me resguardará en su cabaña en el tiempo adverso, me protegerá al abrigo de su tienda, me alzará sobre una roca.

Entonces sería joven el enemigo que me aceda. Ofreceré en su tienda sacrificios jubilosos, cantaré y alabaré al Señor.

Escúchame, Señor, yo te llamo a pie de mi atiende. De ti el corazón me dice: "Busca mi rostro" y yo, Señor, tu rostro estoy buscando.

No me ocultes tu rostro, no me rechaces. Con ira a tu siervo, tú eres mi ayuda, no me dejes.

En este blog religioso cristiano encontrarás una colección de rezos, oraciones y plegarias para fortalecer tu fe y encontrar consuelo en momentos de dificultad. Nuestro objetivo es brindarte palabras de aliento y guía espiritual para que puedas vivir una vida llena de paz y bendiciones.

Ruego de protección y fortaleza

Señor, te pido que no me abandones, mi salvador. Incluso si mi padre y mi madre me abandonan, sé que Tú me acogerás. Muéstrame tu camino y llévame por la senda recta, porque tengo enemigos que se alzan contra mí. No me dejes a merced de mis rivales y confío en ver tu bondad en la tierra de los vivos.

Espera en el Señor, sé fuerte y ten firmeza. Pon tu esperanza en el Señor.

Ruego por liberación y protección

Señor, mi destino está en tus manos y confío plenamente en ti. No permitas que quede jamás defraudado. Líbrame con tu fuerza salvadora y acerca tu oído a mi clamor. Date prisa en socorrerme y protégeme de las trampas que me tienden. Eres mi refugio y en tus manos encomiendo mi vida.

Tú, Señor, eres mi bastión y mi baluarte honrado. En ti confío para ser liberado de mis adversarios.

Ruego por consuelo y protección ante la angustia

Señor, apiádate de mí, soy presa de la angustia. Mis ojos se consumen de pena y todo mi ser se debilita en gemidos. Soy la burla de mis adversarios y el terror de los que me conocen. Sin embargo, en ti confío, Señor. Mi destino está en tus manos y sé que nunca me abandonarás.

Tú conoces mis angustias y en tu bondad me regocijo. En momentos de dolor, tú estarás a mi lado.

Ruego por protección y justicia

Señor, que los malvados sean olvidados como muertos. Que los labios mentirosos enmudezcan y sean castigados los arrogantes. Tú, Señor, eres mi Dios y en ti confío. Mi destino está en tus manos y confío en que me librarás de mis rivales y perseguidores.

Muéstrate favorable conmigo y por tu amor, ponme a salvo. A ti clamo y confío en que no seré defraudado.

Bendición y alabanza al Señor

Bendigo al Señor en todo momento y alabaré su nombre constantemente. Su amor es inmenso y el abrigo de su presencia nos protege de las adversidades. En momentos de angustia, él nos escucha y responde a nuestras súplicas.

¡Bendito sea el Señor, que demostró su amor en momentos de angustia! A él claman sus fieles y él cuida a quienes son leales.

Mantengámonos firmes en nuestra fe y sigamos con ánimo, porque aquellos que confían en el Señor nunca serán defraudados.

Cesar está en mi boca, todo mi ser se gloría en el Señor.

Que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor, el Salvador.

Su nombre todo juntos, yo busqué al Señor y me respondió, me libró de todos mis miedos.

Quienes lo miran se llenan de luz y no se sonrojan sus rostros.

Clamor del Humilde

Clama el humilde y el Señor lo escucha.

De todas sus angustias, lo salva.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los defiende.

Sientan y vean qué bueno es el Señor.

Feliz todo aquel que en él confía.

Veneren al Señor, sus consagrados,

pues al que lo venera nada le falta.

Los Ricos y los Justos

Los ricos se empobrecen y pasan hambre,

pero al que busca al Señor, nada bueno le falta.

Hijos míos, vengan y escúchenme.

Yo les enseñaré cómo venerar al Señor.

¿Quién es el que ama la vida

y quiere disfrutar de días felices?

Guarda tu lengua del mal y tus labios de la mentira.

Aléjate del mal, haz el bien, busca la paz.

Marcha atrás y sella la mirada del Señor.

Está sobre los justos, sus oídos junto a su grito de socorro.

El Señor y los Malhechores

El Señor se enfrenta a los malhechores para borrar de la tierra su recuerdo.

Gritan y el Señor los escucha de todas sus angustias los libra.

El Señor está cerca de los afligidos, salva a los que están tristes.

Muchos son los males del justo, pero de todos los libra el Señor.

Protege cada uno de sus huesos y ni uno de ellos se ha roto.

La maldad para morirá al malo.

Quienes odian al justo serán castigados.

El Señor libera a sus siervos, los que en él confían no serán castigados.

Salmo 52

"¿Por qué te jactas del mal?"

Porque engreído te jactas del mal.

Si el amor de Dios es constante, ¿tú maquinas maldad?

Tu lengua es afilada como navaja, difundes calumnias.

Prefieres el mal al bien, la mentira a la sinceridad.

Amas la palabra que destruye y es engañosa tu lengua.

Dios aniquilará para siempre, te expulsará.

Te sacará de tu tienda, te arrancará de la tierra de los vivos.

Y los justos te verán asustados y comenzarán a reírse de ti.

"¡Mira, este es aquel que no hizo de Dios su fortaleza!"

Confío en su inmenso amor, siempre te alabaré por lo que has hecho.

Proclamaré tu buen nombre ante aquellos que te son fieles.

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