Rosario o Corona Franciscana  adaptada por los Padres Franciscanos  MISTERIOS DOLOROSOS

Explorando la historia y significado de la Rosario Corona Franciscana en los Misterios Dolorosos

Un cordial saludo a toda la comunidad de "Oraciones para todos". En este artículo vamos a realizar el Rosario Corona franciscana número 2 adaptada por los padres franciscanos.

San Francisco desbordaba de amor indecible a la madre del Señor Jesús por haber hecho hermano nuestro al señor de la majestad y haber tenido misericordia de nosotros en ella. Sobre todo, después de Cristo, ponía toda su confianza y por eso la hizo abogada suya y de sus hermanos. Ayudaba en su honor con gran devoción desde la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo hasta la fiesta de La Asunción.

Misterios dolorosos

Primer misterio: La oración de Jesús en el huerto de Los Olivos

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María llena eres de gracia, el señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María llena eres de gracia, el señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

La oración de la Avemaría

La hora de nuestra muerte, amén.

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El poder de la oración

La oración es una forma de comunicarnos con Dios y expresar nuestras necesidades y agradecimientos.

La oración de la Avemaría es una de las más populares en la tradición católica.

Es una manera de honrar a la Virgen María y pedir su intercesión.

En esta oración, repetimos las palabras del ángel Gabriel y de Isabel cuando se encontraron con María.

También reconocemos a Jesús como el fruto bendito de su vientre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

La importancia del perdón

En el segundo misterio del Rosario, meditamos sobre el prendimiento de Jesús y la traición de Judas.

En la oración del Padrenuestro, podemos aprender la importancia del perdón.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

La protección de María

María es una madre amorosa y protectora.

Ella intercede por nosotros y nos guía en nuestro camino espiritual.

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Podemos confiar en su intercesión y pedir su ayuda en nuestras necesidades espirituales.

Ruega por nosotros pecadores

Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

Dios te salve María

Dios te salve María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

Gloria al Padre

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Tercer misterio

El tercer misterio es la negociación de Pedro.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Dios ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Oración a Santa María

Dios te salve María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Cuarto misterio

La flagelación del Señor.

El Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Oración final

Dios te salve María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Ruega por nosotros, Santa María

Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María

¡Llena eres de Gracia! El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Quinto misterio: La Coronación de Espinas

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Finaliza con gratitud y encomienda

¡Dios te salve, María! ¡Llena eres de Gracia! El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús y María, intercesores divinos

En momentos de angustia y aflicción, Jesús y María se convierten en nuestros intercesores divinos. El poder de sus oraciones puede aliviar nuestras cargas y conducirnos hacia la paz y la salvación.

Reza a María, la madre de Dios

María es una figura sagrada en el cristianismo. Su papel como madre de Dios la convierte en una poderosa intercesora ante el trono divino. Jesús Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

La gracia y bendición de María

María, llena de Gracia, es una fuente de bendición para todos aquellos que se acercan a ella en oración. Su presencia divina nos fortalece y nos llena de esperanza. Como dijo el Ángel Gabriel, "Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús".

La importancia del rezo en nuestra vida

El rezo es una práctica espiritual esencial en la vida de un cristiano. Nos acerca a Dios y nos permite expresar nuestra gratitud y nuestras necesidades. A continuación, presentamos una oración popular para rezar a María:

Oración a María

María, madre de Dios y madre nuestra, te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo Jesús. Concede tu protección y guía en nuestro camino de fe. Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

La Santa Cruz, símbolo de sacrificio y redención

La Santa Cruz es un símbolo sagrado en el cristianismo. Representa el sacrificio y la redención que Cristo ofreció a través de su muerte en la cruz. Un misterio destacado es la carga de Jesús con la cruz a cuestas:

Reza el Padre Nuestro

El Padre Nuestro es una oración fundamental en el cristianismo. Recitamos estas palabras para honrar y adorar a Dios Padre. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...

La protección de María

María, madre de Dios, es nuestra protectora y abogada. Confiamos en su intercessión para alcanzar la gracia divina y evitar las tentaciones del mal. Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres.

Bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Sección 1 - La Bendición de María

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Sección 2 - La Intercesión de María

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Sección 3 - La Gloria a la Santísima Trinidad

Gloria al padre y al hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sección 4 - El Séptimo Misterio - La Muerte de Jesús en la Cruz

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

El Padrenuestro

El Padrenuestro es una de las oraciones más importantes dentro del cristianismo. Nos enseña a dirigirnos a Dios como nuestro Padre y a pedirle nuestras necesidades diarias. Además, nos recuerda la importancia del perdón y nos invita a estar en comunión con Dios contra todo mal.

"El cielo danos hoy nuestro pan de cada día"

Esta frase nos enseña a confiar en Dios como proveedor de nuestras necesidades diarias. Le pedimos que nos dé el alimento necesario para vivir y agradecemos por su provisión constante.

"Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden"

Esta declaración es una muestra de humildad y reconocimiento de nuestras faltas. Le pedimos a Dios que nos perdone y a la vez, nos comprometemos a perdonar a aquellos que nos han ofendido. El perdón es esencial en nuestra relación con Dios y con los demás.

"No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal"

En esta frase, pedimos a Dios que nos proteja de las tentaciones que podrían alejarnos de su camino. También, le pedimos que nos libre de todo mal y nos guíe por el camino de la rectitud.

La Salve

La Salve es una oración mariana que honra a la Virgen María, madre de Jesús. Es una forma de rendirle homenaje y pedir su intercesión ante Dios.

"Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo"

Esta frase es la forma de saludar a María y reconocer su gracia especial. Reconocemos su cercanía con Dios y su papel en la historia de la salvación.

"Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús"

En estas palabras, exaltamos a María como la bendita entre todas las mujeres y reconocemos que Jesús es el fruto de su vientre. Marie es una figura importante en el cristianismo y estas palabras reconocen su papel especial en la historia de la salvación.

"Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén."

Esta frase nos muestra la confianza en la intercesión de María ante Dios. Reconocemos su papel como madre de Dios y le pedimos que ruegue por nosotros pecadores, pidiendo su protección y ayuda en todos los momentos de nuestra vida, especialmente en el momento de la muerte.

Gloria al Padre

La Gloria al Padre es una oración de alabanza a la Santísima Trinidad y es utilizada comúnmente en la liturgia católica.

"Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén."

Esta frase finaliza la oración con la adoración a la Santísima Trinidad. Reconocemos que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son dignos de toda gloria y adoración desde el principio de los tiempos hasta la eternidad.

Rezos a la Virgen María

Oración inicial: Al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Avemarías

Primera avemaría: Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Segunda avemaría: Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Saludo a la Virgen María

Saludo: ¡Tal vez señora, Santa, Reina, Santa Madre de Dios María, virgen hecha iglesia y elegida por el Santísimo Padre del cielo! Consagrada por Él con su Santísimo hijo amado y el Espíritu Santo para Cristo, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. ¡Salve Palacio de Dios, salve tabernáculo de Dios, salve de Dios, salve vestiduras de Dios, salve esclava de Dios, salve madre de Dios! ¡Salve también vosotras, Santas virtudes! Que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en los corazones de los fieles para hacerlos de infieles fieles a Dios.

Oración final

Oración: Oh Dios, en la gloriosa resurrección de tu hijo has devuelto la alegría al mundo entero. Concédenos, por intercesión de la Virgen María, poder gozar de las alegrías sin fin de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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