Por un día de paz felicidad y buena salud Oración de la Mañana

Descubre la oración matutina para comenzar el día con paz, felicidad y salud

Una poderosa oración para empezar el día

El Señor te guiará continuamente, regando tu vida cuando esté seco y manteniéndote saludable. También serás como un jardín bien regado, como una fuente siempre fluyente (Isaías 58:11).

Búscate un lugar tranquilo y relájate

Padre mío, divino creador de todo lo existente en este mundo y de lo que no se ve, grande es tu amor por mí. Invoco tu presencia salvadora, invoco tu máximo poder para traer paz a este mundo que está enloqueciendo. Señor, hoy entrego de manera confiada mi vida y la vida de toda mi familia. Por favor, rodéanos con tu amor, mira nuestras luchas, nuestros anhelos, nuestras necesidades, y muéstranos con la claridad de tu palabra aquel camino por el cual debemos avanzar (Isaías 42:16).

Un llamado a la sanidad y el bienestar

Te pido especialmente por todos aquellos que hoy en día se encuentran angustiados y desesperados, para que tu mano poderosa derribe muros y edifique puentes de solución, bienestar y renovación. Concédenos la salud, nuestra roca firme que nos libra de las tormentas y tempestades. Mantennos siempre a salvo del abuso, de las injusticias, y acompáñanos en cada jornada, desde que despertamos hasta finalizar el día. (Salmos 46:1-3).

Un día lleno de bendiciones

Permite que en nuestra mesa siempre haya alimentos, habita con nosotros, dice nuestro amoroso proveedor. Pues donde tú estás, nunca hará falta nada. Llénanos de entendimiento y sabiduría para hacer de la mejor manera las tareas que cada día nos corresponden. Que haya comprensión para el estudio, vigor para el trabajo, amor para crecer juntos y alegría para ser felices en Tu nombre. (Salmos 23:5-6).

Un hogar protegido

Concédemos la alegría de ser humildes instrumentos de Tu obra, para ayudar al necesitado, compartir con aquellos que están tristes, sembrar flores en lugar de disputas, y llevar paz donde haya enojo. Permite también que cada noche nos reunamos en el calor de nuestro hogar para dar testimonio de Tu amorosa compañía. Y cuando llegue la hora, bríndanos un descanso reparador, para al siguiente día despertar llenos de regocijo por el milagro de ver un nuevo amanecer (Salmos 127:1).

Una plegaria de protección y sabiduría

Dios justo y protector, que nos ves y vigilas, aparta nos de todo engaño y trampa del enemigo. Que nunca entre a este hogar la fuerza del maligno, y seamos guardados de toda acción diabólica. Envíanos a los ángeles para que nos guarden y protejan de toda injusticia, envidia, odio y maldad. Y pide a Maria Santísima que nos refugie en sus amorosas manos, para que los enemigos no nos dañen ni causen mal. Reina, Señor, sobre nosotros con amor y misericordia. Levántanos si caemos, y perdónanos si nos equivocamos. Envíanos luz y sabiduría, piedad y perdón para reconocer nuestras faltas, corregir nuestros errores, y saber discernir entre lo bueno y lo malo. (Proverbios 2:6-8).

Un día en la presencia de Dios

Por favor, camina a nuestro lado durante este día. Despeja el aire pesado con la ligereza de tu presencia, y estabiliza mi corazón para que puedas guiar mis manos. Que podamos experimentar tu amor y tu paz en cada momento. Amén.

Pidiendo consuelo y esperanza a Dios

Dar consuelo y esperanza es fundamental para enfrentar los momentos difíciles. En momentos de dolor o angustia, confiamos en que Dios puede dar alivio y paz sanadora. Encomendamos nuestras vidas, familias y seres queridos a su misericordia, sabiendo que nunca nos faltará nada a su lado.


Pidiendo por el sustento y la prosperidad

Rogamos a Dios que sea nuestro proveedor, que llene abundantemente nuestras vidas con el pan de cada día. Pedimos que nuestros hogares sean prósperos y felices, y que todos tengamos la dicha de tener un trabajo digno y edificante para sustentarnos. Estas son nuestras peticiones al amado Dios en nuestra vida y en la de nuestras familias.


Orando por la sanación y la protección

Con fe, pedimos a Dios que su maravillosa luz ilumine la vida de aquellos que lo necesitan. Clamamos por libertad, sanidad y protección, rompiendo el poder del enemigo en nuestras vidas. Pedimos que se restauren las familias y que los niños sean guiados de vuelta a sus padres. Pidiendo también por la sanación de aquellos en hospitales, personas que sufren aflicciones y todos los que luchan en medio de guerras desquiciadas.


Orando por la paz y la unidad

Acompañamos a Dios en esta oración para que nos de fuerza, entereza y paz en tiempos de incertidumbre y pena. Pedimos por la paz en las naciones, por la colaboración entre vecinos y por la superación de divisiones y conflictos familiares. Guiados por Jesucristo, buscamos la paz y la unidad en el mundo.


Pidiendo por los líderes y la sabiduría

Rogamos a Dios que ilumine y acompañe a los líderes de todas las naciones, dándoles sabiduría para actuar con amor y en beneficio de la gente que deben servir. Pedimos soluciones a largo plazo para prevenir futuros conflictos, trabajando en la prevención y preparación. Anhelamos conocer la paz de Dios en esta tierra, sea donde estemos.


Gracias, Dios, por todo lo que has hecho, por todo lo que estás haciendo y por todo lo que harás en nuestras vidas. Reconocemos que solo tú nos salvas y eres nuestro Señor. En el nombre de Jesús, amén.


Dedicando un rezo a quienes sufren injusticias

En este artículo, hacemos una pausa para dedicar un rezo a todas las personas que están sufriendo en guerras injustas. Mientras leemos Filipenses 1, elevamos nuestras plegarias por su consuelo, esperanza y protección.

Les pido a todos ustedes, hermanos, que su conducta sea digna del evangelio de Cristo. Ya sea que vaya a visitarlos o que solo escuche lo que se dice de ustedes, quiero ver que permanecen unidos y luchando juntos por mantenerse fieles al evangelio.

Permanecer Unidos en la Fe

No se dejen intimidar por los enemigos de nuestra fe. Recuerden que Dios ha dispuesto que lo que para ellos es señal de perdición, sea para nosotros señal de salvación. Tenemos el privilegio no solo de creer en Cristo, sino también de padecer por él. Estamos librando el mismo combate en el que me vieron empeñado y que, como ahora oyen, sigo sosteniendo.

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