Por la Pasión de Cristo hemos sido salvos oración poderosa

La Pasión de Cristo: Una Oración Poderosa para Encontrar Salvación

Confía en Dios y en Jesús

No estén angustiados, confíen en Dios y confíen también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos. Si no fuera así, ya se los habría dicho. Ahora voy a prepararles ese lugar. Una vez que me haya ido y les haya preparado el lugar, volveré y los llevaré conmigo para que puedan estar donde esté yo. Y ya saben el camino para ir donde yo voy.

Jesús es el camino, la verdad y la vida

Tomás replicó: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?" Jesús le dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí. Si me conocen a mí, también conocerán a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo han visto."

Jesús y el Padre son uno

Entonces intervino Felipe y dijo: "Señor, muéstranos al Padre, con eso nos conformamos." Jesús le contestó: "Llevo tanto tiempo viviendo con ustedes y aún no me conoces, Felipe. El que me ve a mí, ve al Padre. ¿Y cómo pides que te muestre al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Lo que yo les he enseñado no ha sido por mi propia cuenta, es el Padre quien realiza sus obras viviendo en mí. Deben creerme cuando afirmo que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Den crédito, al menos, a las obras que hago."

Creer en Jesús y hacer obras en su nombre

Les aseguro que el que cree en mí, hará también lo que yo hago e incluso cosas mayores, porque yo me voy al Padre. Y todo lo que pidan en mi nombre, se los concederé a ustedes, para que en el Hijo se manifieste la gloria del Padre. Lo que pidan en mi nombre, yo se los concederé." (Juan 14:1-14)

Por favor, búscate un lugar tranquilo donde puedas relajarte y concéntrate en todo lo que quieres lograr esta semana. Escribe tu petición en los comentarios mientras escuchas este mensaje de Jesús. Acerca los oídos de tu corazón a la voz del amor, pues yo, Jesús, soy aquel que en tus miserias te recoge de tus extravíos para vestir de gala tu alma y coronar de santidad tu existencia. Nada hay fuera del amor de tu Dios que te dé paz y templanza para afrontar con sabiduría y rectitud los embates de la vida. Para que no gastes tu preciado tiempo en banalidades, cada uno de ustedes tiene un tiempo determinado bajo la luz del sol para nutrir sus vidas con el amor que emana de ellos y poder caminar en medio de las tinieblas del mundo con pasos firmes dirigidos a una eternidad santa en el cielo. Preparen en la tierra su viaje a lo eterno, pues la muerte de la carne llegará para cada uno como ladrón en la noche. Las lámparas de sus almas deben estar encendidas con el aceite del amor, para que puedan brillar con la luz divina que mora en ustedes.

En el transcurso de nuestras vidas, inevitablemente nos enfrentaremos a la partida de aquellos que amamos. Sin embargo, como seres humanos, hemos desobedecido a Dios y caído en el pecado. Este acto de desobediencia nos mantiene cautivos y alejados del amor divino. Pero recordemos que no somos del mundo, sino que somos creaciones de Dios, y a Él debemos regresar.

La hora de nuestra partida

Al hijo o hija que me pregunta por qué la hora y el día de la muerte son un misterio, les digo que cada ser humano vive en obediencia con amor y que la hora de partir es un dulce encuentro con la eternidad, concedido por nuestro Padre Celestial. Aquel que anhela una muerte santa, en arrepentimiento y contrición, será bendecido con el regalo de estar en la presencia de Dios.

El encuentro con la eternidad es una caricia a nuestras almas, un momento en el cual nos encontramos con nuestro creador. Sin embargo, aquellos que se alejan de mi voz y viven en el egoísmo, el libertinaje y la maldad, partirán con remordimiento desesperados por tener un segundo más de vida en la carne y pedir perdón. Pero, si no han vestido su alma con amor, no podrán resistir estar en presencia del amor de los amores.

El llamado al amor y la obediencia

El amor es liberador y aleja el temor. El perfecto amor echa fuera todo temor, pues el temor involucra castigo y aquel que teme no está hecho perfecto en el amor. Como Dios, todo lo veo y todo lo sé, y a pesar de que los seres humanos se han vuelto ciegos, les doy oportunidades para arrepentirse y ser transformados en criaturas llenas de fuerza y valor.

El examen de nuestro proceder y la reflexión interna son esenciales para identificar lo que nos aleja del amor y aquello que oscurece nuestras almas, manteniéndonos rebeldes y endureciendo nuestros corazones. Cada uno de mis hijos tiene un valor incalculable a mis ojos, pues pagué un alto precio en la cruz para que las almas busquen refugio bajo las alas de mi amor. Soy capaz de cortar las cadenas y devolver la libertad al oprimido y engañado que se enredó a sí mismo en culpas y afectó a su descendencia.

La búsqueda de nuestro propósito divino

Nadie, excepto Dios, conoce nuestra alma, nuestros pensamientos y nuestro proceder. Dios sabe lo valiosos que somos y que, aunque nuestras vidas puedan parecer pobres a los ojos del mundo, en nuestro interior hay un tesoro escondido. Conócete a ti mismo y dale un lugar a Dios en tu corazón.

Si tan solo supieras cuánto tiempo ha pasado desde que he llamado a las puertas de tu corazón y no he recibido respuesta. A veces, también me duele ver que la humanidad sigue alejándose de mí y sucumbiendo al pecado. Sin embargo, mi amor y misericordia son infinitos, y siempre estaré dispuesto a perdonar y guiar a aquellos que buscan la verdad y se entregan a mí.

Te pido paciencia y perdón para tus enemigos

No te ignores, ni te condenes como Pilatos. No te niegues, como Pedro. No traiciones, como Judas. Hoy te pido que te unas a mi dolor y que lleves tu pequeña cruz junto a la mía.

Amor para tu pareja

Te pido amor y comprensión para tu pareja, responsabilidad para con tus hijos, tolerancia para los ancianos y compasión para aquellos que sufren. Sirve a todos, así como yo lo he vivido y te lo he enseñado.

Siempre estoy contigo

No importa en qué momento te sientas solo en el camino, nunca olvides que estoy contigo. No te canses de seguirme, porque yo no me cansaré de acompañarte. Llámame a cualquier hora del día o de la noche, que siempre te responderé.

No te olvides de mí

Tengo tanto que compartir contigo. Quiero darte tantas cosas. No te olvides de tus seres queridos que ya han partido a la eternidad, pues ahora ellos son la tierra por la que recibirás su devolución en el cielo. Dedica y vive la Eucaristía por ellos, que esperan en mi cuerpo místico purgante para no quedar en el olvido.

Los milagros siempre suceden

Habla conmigo y desahoga tus angustias. Cuéntame tus sueños bellos, que siempre tendré tiempo para ti. Pídeme lo que quieras, y si es para tu beneficio, te lo daré. Recuerda que los milagros siempre suceden en ti.

¡Que tengas un bendecido día!

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