PODEROSA SANACION con las 5 LLAGAS de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Experimenta el poder curativo de las 5 llagas de Jesucristo para sanar tu vida

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La importancia de la oración

La oración es un pilar fundamental en la vida de todo cristiano. Es a través de la oración que nos comunicamos con nuestro Señor Jesucristo y nos acercamos a la divina presencia. Es en la oración donde encontramos consuelo, fortaleza y guía.

Aferrándonos a las llagas de Jesús

En momentos de sufrimiento y pecado, debemos acudir a las llagas de Jesús y encontrar en ellas sanación y perdón. Jesús nos invita a contemplar sus llagas y aferrarnos a ellas para recibir su amor y protección.

La llaga de la mano derecha

La mano derecha de Jesús fue herida por nuestros pecados en el madero de la cruz. Jesús nos dice: "He sido crucificado por amor a ti, métete dentro de esta llaga y encuentra sanación y paz".

La llaga de la mano izquierda

La mano izquierda de Jesús fue clavada al madero de la cruz por nuestra salvación. Al aferrarnos a esta llaga, Jesús nos guía y nos protege en todo momento.

Las llagas de los pies

Los pies de Jesús fueron clavados y llenos de sangre por nuestro bienestar espiritual. Al aferrarnos a sus pies, encontramos dirección y seguridad en nuestra vida.

La llaga del costado

El costado de Jesús fue perforado por una lanza, de donde brotó sangre y agua. Esta sangre nos limpia de la muerte y nos da vida en abundancia. Jesús nos invita a sumergirnos en esta llaga para recibir su amor y perdón.

La cabeza herida por la corona de espinas

La corona de espinas causó gran dolor y sangrado en la cabeza de Jesús. Él desea cubrirnos con su sangre y su dolor, para que nuestros pensamientos y acciones reflejen su justicia y amor.

Salvación a través de la cruz

Señor, en tu amor inmenso y misericordioso, tomaste todos nuestros pecados y los clavaste en la cruz victoriosa. Te alabaré por siempre por habernos curado. En el nombre de Cristo, que toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y bajo la tierra, y que toda lengua proclame que Jesús es el Señor. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Nadie es como Dios, ninguna potencia maligna puede escapar, porque Jesucristo ha vencido.

Intercesión de San Miguel y la Santísima Virgen María

Pido la intercesión del Arcángel San Miguel, príncipe de la milicia celestial, para que nos defienda en la batalla contra las potencias del mal, destruyendo el poder de las tinieblas y encadenando a los espíritus inmundos. También recurro a la Santísima Virgen María, madre de gracia y de misericordia, para que nos cubra con su santo manto materno, nos proteja en todos nuestros pasos y nos lleve a Jesús. Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas. Líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

El poder de la oración

Recitamos la oración del Padre Nuestro con fe. Nuestro Padre que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. Amén.

Santa María, Madre de Dios, rogamos por tu intercesión. Estamos agradecidos por tu gracia y bendición. Eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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