Oración de la mañana para recibir al Espíritu Santo y comenzar el día lleno de bendiciones

Oración matutina: Invocando al Espíritu Santo para un día abundante en bendiciones

Paz y armonía al comenzar el día

Encuentra un lugar tranquilo donde puedas cerrar tus ojos, relajarte y liberar todos tus miedos y pensamientos. Conéctate con Dios y recibe al Espíritu Santo con todo el amor de tu ser. Respira profundamente y escucha con atención.

Agradecimiento por el nuevo día

Dios mío, te vuelvo a dar las gracias un día más por brindarme este nuevo día tan maravilloso. Gracias por darme nuevamente la oportunidad de poder sentirte más cerca. Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor, cada uno de mis pasos para que sea ejemplo de tu buen corazón a todos los que encuentre en mi camino.

Entrega total a Dios

Te hago entrega de mis pensamientos, todo mi corazón y todo mi ser, para que puedas transformarlos a tu imagen y semejanza. Quiero ser más como tú por el bien de tu pueblo y para la gloria de Jesucristo, nuestro Señor.

Dicha y paz en el corazón

Que sea tu dicha la que toque mi corazón y que mi vida sea una cadena universal del saber que soy tu fiel servidor. Que pueda ser un instrumento de tu divina paz. Pongo en tus manos todo lo que hoy soy y lo que seré, para que me moldees a tu imagen y preferencia. Que pueda ser semejante a ti por el bien de tu pueblo y para que tu nombre sea glorificado en cada lugar que atraviese.

Invocación al Espíritu Santo

Divino Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo y por la intercesión de la Santísima siempre Virgen María, envía a mi corazón el Espíritu Santo. Ven, Espíritu Santo, a mi corazón y santifícalo. Ven, Padre de los pobres, alívialo. Ven, autor de todo bien, constela. Ven, luz de las mentes, ilumina. Ven, dulce huésped de los corazones, no te apartes de mí. Ven, verdadero refrigerio de mi vida y renuévame, oh Espíritu Santo.

Petición de los dones del Espíritu Santo

Imploro con mucha fe por el poder que Dios te ha otorgado, concédeme los dones que tú puedes brindar. Ayúdame a ser más cercano a la presencia de Dios. Ven, Espíritu, Dios Creador, y visita el hogar de tus fieles. Haz un templo de gracia en mi pecho con el don de tu santa presencia. Tú, el amor que consuela a los hijos como eterno regalo del Padre. Caridad, fuente viva de gracia. Llama eterna de amor verdadero.

Paz y fuerza espiritual

Ilumina con tu luz nuestros ojos y que tu amor se derrame en mi alma. Que tu poder nos sostenga en la lucha y renueve las fuerzas cansadas. Haz que triunfe en sus hijos el bien y que reine la paz en sus almas. Fortalece la fe del creyente que ha nacido en la vida divina.

Sabiduría y entendimiento

Espíritu Santo, espíritu generoso, concédeme el gozo de la salvación. También sabiduría y entendimiento para poder resolver las situaciones y conflictos que la dinámica de la vida nos presenta.

El Espíritu Santo es el alma de nuestra alma, aquel que nos ilumina, fortalece, guía y consuela. Es fuente inagotable de gozo y paz, y nos ayuda a suscitar solidaridad hacia los necesitados y enfermos, infundiéndonos confianza y esperanza frente al sufrimiento. Su presencia en nuestra vida nos lleva a comprometernos por un mundo mejor.

El don del consejo

Pedimos al Espíritu Santo el don del consejo, para que podamos ofrecer respuestas prudentes, sabias, oportunas y acertadas, especialmente en la toma de grandes decisiones. Que este Espíritu, que nos da vida, nos guíe como lo hizo con la Virgen María, que fue dócil a su amor y dispuesta a acoger los signos de los tiempos.

El don de la paz y la piedad

Deseamos que el Espíritu Santo nos conceda paz y regocijo en el alma, liberándonos de las tribulaciones y angustias. Asimismo, pedimos el don de la piedad, para que seamos sensibles al dolor ajeno y practiquemos la misericordia y la bondad. Que este Espíritu renueve un espíritu noble dentro de nosotros y nos llene con su amor divino.

Santificación del alma y transformación

Pedimos al Espíritu Santo, que habita en nuestras almas, que nos santifique y transforme. Que disipe nuestra ignorancia y nos llene de luces celestes. Que, siendo fuente de amor sustancial del Padre y del Hijo, hablemos y actuemos siempre conforme a su voluntad.

Finalización de la oración

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Cerramos nuestros ojos para hacer nuestras peticiones, deseando abundancia, caminos abiertos y prosperidad en nuestra vida. Al terminar esta oración, te animamos a que dejes tu petición en los comentarios, con fe en que será cumplida. Si esta oración te ha sido de ayuda, por favor, dale un pulgar arriba y compártela para que más personas se beneficien de ella. No olvides suscribirte al canal para recibir cada día una oración poderosa y recuerda que la felicidad es un derecho que todos tenemos desde nuestro nacimiento.

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