ORACION A SAN TOBIAS  para pedir ayuda y protección

Oración a San Tobías: Pidiendo ayuda y protección en momentos difíciles

Querido Santo Señor o Dios Padre todopoderoso, elevo esta humilde alabanza en tu nombre santísimo. Te agradezco por el gran amor que nos das en nuestras vidas. En este artículo, te compartiré una hermosa oración a los Santos para pedir ayuda y protección.

La Presencia Divina del Arcángel Rafael

O Señor Dios altísimo, tú que hiciste acompañar a tu siervo Tobías por la presencia divina del arcángel Rafael, te pido que me libres de todo enemigo y mal espíritu que me acecha. Así como ayudaste a Tobías a vencer al enemigo de Sara y librarse del demonio que lo atormentaba, te ruego que me concedas tu protección y tu divina providencia para remediar esta gran necesidad que me afecta grandemente y me causa dolor y preocupación.

La Confianza en la Generosidad de Dios

O Padre de inmensa bondad, confío en ti y en tu generoso socorro. Estoy necesitado de ayuda y te pido que no me dejes sin tu asistencia celestial. Alivia mis necesidades y ampara mi vida. Hazte presente a mi lado en todo momento, especialmente en las pruebas, para que mi fe sea inquebrantable y me conduzca a la victoria. Te lo pido por Jesucristo, nuestro Señor y nuestro hermano. Amén.

El Acto de Contrición

Jesús, mi Señor y redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy. Me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en tu infinita misericordia que me concederá el perdón de mis culpas y me llevará a la vida eterna. Amén.

El Rezo del Padre Nuestro

A continuación, rezaremos tres veces el Padre Nuestro, tres Avemarías y tres Glorias. Los rezaremos durante tres días seguidos para fortalecer nuestra conexión con Dios y recibir sus bendiciones.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Ahora que hemos realizado esta poderosa oración, confiemos en la infinita sabiduría y amor de Dios para guiar nuestros pasos y otorgarnos su protección constante. Sigamos manteniendo nuestra fe y oración diaria para mantenernos cerca de nuestro Creador.

El Padre Nuestro

En la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Notas sobre el Libro de Tobías

Según el Antiguo Testamento, este es el libro de tu vida, también llamado el Libro de Tobías. Fue escrito hacia el año 200 antes de Cristo y narra la historia de este santo. Es un libro de carácter edificante que invita a confiar en la providencia divina.

Destacado: La presencia de Dios en las relaciones familiares, la santidad del matrimonio, el respeto entre hijos y padres, la caridad hacia los pobres y la eficacia de la oración.

Tobías, un anciano de gran sabiduría, siempre fue un fiel cumplidor de sus deberes religiosos. Aunque sus familiares adoraban al becerro de oro, él nunca se apartó de la verdadera religión. Daba la décima parte de lo que ganaba para el templo y los pobres.

Se casó con una mujer de su misma religión llamada Anna y tuvieron un hijo al que también llamaron Tobías. Cuando el pueblo fue llevado cautivo a Nínive, Tobías tuvo que ir al destierro. Allí, Dios le concedió la simpatía de los gobernantes.

La importancia de la fe en momentos difíciles

A veces las pruebas y desafíos de la vida nos llevan al límite, desafiando nuestra fe y poniendo a prueba nuestra fortaleza interior. Incluso aquellos que son piadosos y caritativos pueden enfrentar momentos de desesperación y aflicción.

Manteniendo la esperanza a pesar de la adversidad

En el relato bíblico de Tobías, vemos cómo un hombre virtuoso, aunque enfrentando la pobreza y la enfermedad, encuentra consuelo en la oración y la confianza en Dios. En medio de la adversidad, Tobías llama a Dios con sincero arrepentimiento y humildad, buscando fuerzas para superar sus sufrimientos.

Dios mío, todos estos sufrimientos nos llegan por los pecados que hemos cometido. Señor, apiádate de mí y quiero seguir sufriendo tantas humillaciones. Más bien, acuérdate de mí y llévame hacia ti.

La perseverancia y la fe en Dios

A su vez, el relato también nos presenta a Sara, una mujer que ha enfrentado múltiples tragedias en sus relaciones matrimoniales. A pesar de las dificultades que enfrenta, y los insultos que otros le lanzan, Sara elige no rendirse y confiar en Dios para encontrar consuelo y fuerza.

Señor, tú sabes que yo siempre he hecho lo mejor posible por tener un buen comportamiento. ¿Quieres seguir escuchando semejantes insultos de la gente? Prefiero que me lleves hacia ti.

La respuesta divina a las plegarias de Tobías y Sara

En un momento de necesidad, Tobías y Sara elevaron sus plegarias al cielo. Tobías había sido humillado y Sara insultada, pero Dios decidió responder a ambas peticiones. Envió a su ángel, San Rafael, para ayudarles en su hora de necesidad.

La intervención celestial

Gavà, amigo de Tobías que vivía en una ciudad lejana, recibía un dinero prestado de él. Consciente de la tarea y de los peligros que le esperaban, Tobías fue enviado por Dios al arcángel San Rafael, disfrazado de hombre, para que le acompañara en su largo y peligroso viaje.

Los consejos de Tobías padre

Antes de partir, Tobías padre dio importantes consejos a su hijo. Le recordó que el mayor tesoro que puede poseer es el temor de ofender a Dios y alejarse del pecado. También le aconsejó que buscara el consejo de personas prudentes, que bendijera a Dios en todas las circunstancias y que compartiera con los necesitados.

La protección divina en el viaje

Tobías, obedeciendo los consejos recibidos, emprendió el viaje acompañado por el ángel Rafael. Al llegar al río Tigris, un pez intentó morder a Tobías, pero gracias a la intervención de San Rafael, pudo capturar y deshacerse del pez. Rafael instruyó a Tobías que guardara la hiel y el corazón del pez, ya que serían útiles en el futuro.

La confianza en Dios

Tobías madre lloraba y estaba preocupada, pero Tobías padre la consolaba y le recordaba la protección divina. Confíaba en que Dios haría que su hijo regresara sano y salvo.

En su viaje, Tobías aprendió importantes lecciones de vida y enfrentó diversas pruebas, siempre confiando en Dios y recordando los consejos de su padre. Su historia nos enseña la importancia de la fe y la oración en los momentos difíciles.

Una historia de amor y fe

Guardó al llegar a la ciudad de Batán. Se hospedaron en casa de la israelita. Aquel padre de Sara, la joven que había orado con tanta tristeza, todavía se enamoró de Sara. Pero Raquel le contó que el demonio había matado a los otros siete que habían tratado de casarse con ella. Rafael le dijo a Tobías que podía casarse tranquilamente, pues él aliara al demonio Asmodeo.

Se celebraron las bodas muy festivamente y Tobías y Sara rezaron con mucha fe, pidiendo a Dios que bendijera su matrimonio. Tobías dijo: "Señor, tú sabes que no me caso por satisfacer mis pasiones, sino por formar un hogar donde se honre al verdadero Dios y se practique la verdadera religión". Y Sara también rezó, encomendando a Dios su nuevo matrimonio y hogar.

El ángel Rafael, actuando como intermediario, llevó a Tobías y Sara a un desierto y no permitió que les hiciera daño Asmodeo. Mientras tanto, en la familia se aceleraron las fiestas en honor de los desposados. El ángel Rafael fue hasta donde vivía Gavà y presentó el recibo de Tobías como el dinero que le debía, y lo guardó.

Con este dinero, y con toda la herencia que los padres de Sara le dieron a su hija, se dispusieron a regresar. Tobías y su esposa Sara volvieron a Nínive, donde los ancianos padres estaban ya muy angustiados por su ausencia. El ángel le dijo: "Tan pronto te encuentres con tu padre, refriégale en los ojos la hiel del pescado". Así lo hizo el joven y, apenas su padre lo abrazó, él le restregó por los ojos la hiel. Se le cayeron unas escamas y recobró la vista, empezando a bendecir a Dios de todo corazón.

Los favores de Dios

Tobías todavía le dijo a su hijo: "Pagaremos a este compañero tan bueno que tantos favores nos ha hecho, démosle la mitad de todo lo que hemos conseguido". Pero el ángel les dijo: "Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre delante de Dios. El Señor me envió para ayudaros porque él ha escuchado todas las oraciones que le habéis dirigido. Porque eras aceptable a Dios, por eso te permitió sufrimientos para que consiguieras mayores premios".

El ángel continuó diciendo: "No sintáis ninguna vergüenza de contar a todos los favores que Dios os ha hecho. Recordad que la limosna borra muchos pecados. La oración y el hacer sacrificios hacen inmenso bien. Los que se dedican a pecar son enemigos de su propia felicidad, pero los que se dedican a repartir limosnas consiguen muchos favores de Dios"

La bendición de Dios

Ellos se arrodillaron para venerar al ángel y darle las gracias, y éste desapareció. Y así, la familia de Tobías gozó en adelante de mucha paz y felicidad, porque Dios los bendecía mucho y los ayudaba siempre. Además, ellos siguieron siendo fieles a la santa y verdadera religión.

Tobías, Judía, Esther y Ruth pertenecen al género de los relatos edificantes o narraciones elaboradas con el fin de transmitir una enseñanza de carácter moral y religioso. En ellos se cuentan los episodios ejemplares y didácticos de sus protagonistas que dan nombre a sus respectivos libros. Estos cuatro libros forman un conjunto aislado del mismo estilo y forma literaria.

La historia de Tobías

La historia del anciano Tobías nos recuerda la estampa y fotografía paralela de la vida del santo Job. Tobías es un israelita desterrado en Nínive. En medio de un antagonico mundo pagano, mantiene firmemente su fe y culto al Dios verdadero, a pesar de la prohibición expresa del rey. Devotamente, sepulta a sus compatriotas muertos en el exilio.

Exhortación y animación

La hermosa historia todavía es padre y Tobías hijo es como el evangelio antiguo que quiere avivar la esperanza de los israelitas en los momentos difíciles de sus continuos destierros asirios.

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