La poderosa oración a la Virgen Milagrosa: pide tu milagro con fe y devoción

La Virgen Milagrosa, tierna madre del Señor, es nuestra guía y protectora. En momentos de dificultad, acudimos a ella con fervor y le pedimos su intercesión en nuestras vidas.

Oración a la Virgen Milagrosa para pedir un Milagro

Oración a la Virgen Milagrosa

"Virgen de los Milagros, tierna madre del Señor, hoy acudimos ante ti con todo nuestro fervor. Escucha de tus hijos su más sentido clamor y dirige hacia nosotros la mirada de tus amorosos ojos. No nos dejes sin auxilio en las desolaciones de llantos. Ilumínanos en las penas y tristezas con tu amor, danos esperanza y alivio cuando nos invada la aflicción."

Pedir ayuda a la Virgen Milagrosa

Querida Santa María de los Milagros, madre del redentor y excelsa señora, depositaria de los dones del Señor, te necesitamos en estos momentos aciagos. Te pedimos que nos ampares y nos concedas tus favores.

"Alivia los problemas y dificultades que nos causan desazón. Deposito todas mis necesidades y angustias a tus pies, confiando en que bajo la voluntad divina de nuestro Señor y tuya, sean resueltos. Tú, mi virgencita de los Milagros, puedes realizar los milagros necesarios en aquellos problemas a los que no les encuentro solución. Ayúdame a superar la soledad, angustia y tristeza, y trae a mi vida tiempos de felicidad y luz sin tantas preocupaciones."

Pidiendo protección y bendiciones

No queremos sentirnos solos, gloriosa Madre bendita. Te suplicamos que no nos dejes sin tu ayuda. Protégenos de todo peligro y socórrenos en nuestras necesidades. "Ruega por tus hijos ante Dios, y extiende sobre nosotros el celeste manto de tu protección. Libéranos de enemigos y peligros, y danos salud, trabajo, prosperidad y amor. Llena nuestros hogares de justicia, fe, esperanza y caridad. Danos refugio y tu bendición de paz."

La apacible presencia de Dios en nuestras vidas

Siempre constante, Dios realiza verdaderas maravillas en nuestras vidas. Nos arrodillamos ante Él, suplicantes, para pedirle piedad. Sabemos que nuestra petición es difícil y casi imposible de conseguir, pero confiamos en la intercesión de su santa madre, quien puede hacer que se cumpla. En tu prodigiosa mano, Santa Virgen, está el poder para resolver mis problemas, alejar mis preocupaciones y aliviar mi dolor. Te imploro, dulce María, madre amada, dame tu comprensión y protégeme ahora y siempre.

Una plegaria a la Virgen María

Virgen santa, noble reina de los ángeles, esposa del Espíritu Santo, te recordamos que eres nuestra madre. Tú nos pones en comunicación con tu hijo Jesús, y nos das los medios para llegar al Altísimo. Te ruego que atiendas mis peticiones en los cielos, para que reciba urgente auxilio en mis dificultades y disfrute de una vida sin preocupaciones. Oh madre compasiva, te adoramos y veneramos. Nuestros afectos de gratitud y devoción son para ti. Ruega por todos nosotros a tu Santísimo Hijo, nuestro Señor y Maestro. Amén.

El milagro que deseamos

Vuelve a cerrar tus ojos y concéntrate en el milagro que deseas mientras escuchas el Salmo 77:

"Mi voz se alzó a Dios y pide auxilio. Él me escucha cuando estoy angustiado. Busco a mi Señor de noche, alzo mis manos sin descanso. No puedo aceptar consuelo alguno. Recuerdo a Dios y me estremezco, reflexiono y quedo abatido. Tú me impides cerrar los ojos, estoy inquieto y no puedo hablar. Pienso en los días de antaño, en los años del pasado. De noche, recuerdo mi canto, reflexiono y me pregunto: ¿Nos abandona para siempre el Señor? ¿No vuelve nunca a aceptarnos? ¿Se ha acabado para siempre su bondad? ¿Ha cesado eternamente su palabra? ¿Acaso olvidó Dios ser compasivo? ¿Ha cerrado con ira sus entrañas?"

Recuerda las proezas de Dios, recuerda tus prodigios de antaño. Medita sobre todos tus actos, reflexiona. ¡Oh Dios, santo es tu camino! ¡Qué grande eres, Dios! Tú eres el Dios que hace prodigios, que muestras tu poder entre los pueblos. Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y José. Te vieron, oh Dios, las aguas te vieron y temblaron, los abismos del mar se estremecieron."

¡Un día lleno de bendiciones del Señor!

Las nubes vertieron lluvias, tronaron los cielos y zigzaguearon tus rayos. Tu voz tronaba como un torbellino y los rayos iluminaron el mundo. La tierra se estremeció y tembló, dejando rastro en el mar con sus aguas caudalosas y tus senderos.

Nadie descubrió tu rastro, como un rebaño. Incluso tu pueblo, con la guía de Moisés y Aragón, te seguía sin cesar. ¡Amen si esta oración ha tocado tu corazón!

Si te ha gustado esta oración, por favor, compártela para que otros también puedan recibir su mensaje poderoso. Suscríbete a nuestro canal para recibir cada día una oración inspiradora en tu bandeja de entrada. ¡Recuerda que ser feliz es un derecho que tenemos al nacer!

Artículos relacionados

Deja un comentario