Oración a la fe esperanza y caridad  para una petición muy difícil

La poderosa oración a la fe, esperanza y caridad para peticiones imposibles.

La importancia de la fe

Oh Dios omnipotente, padre de todo lo existente, padre bueno, bondadoso y magnánimo, haz que la fe nunca sea parte de mí. Que esté presente en mi vida diaria para poder amarte y adorarte.

La esperanza como bálsamo confortable

Oh Cristo, hijo de Dios glorioso y máximo redentor de la humanidad, ejemplo de mansedumbre y humildad, infiltra en mi ánimo la energía suficiente para que la esperanza sea el bálsamo confortable que me ayude a cumplir dignamente el destino de mi vida.

Maria, Reina de los cielos

Oh Santísima Madre de Cristo, Reina de los cielos, Reina de los ángeles, siempre bendita y llena de pureza y virtud. Tú que experimentaste a manos llenas la caridad entre todos los necesitados, digna lleva mi corazón y el reflejo de tu valiosa intervención. Para que pueda compartir también entre aquellos que necesitan algo materialmente, en la medida que yo pueda.

La petición de fe, esperanza y caridad

Suplico, por todas estas virtudes de fe, esperanza y caridad, que recito de manera reverente, se me concedan los bienes que necesito tanto espiritualmente como materialmente. Pido con toda mi confianza que se me otorgue esta petición tan difícil que hago en esta oración y que me es tan necesaria para mi bienestar. Para que todo lo que me aflige tenga remedio y se acaben mis sufrimientos.

Confianza en la divinidad

Por la fe, la esperanza y la caridad solicito de Dios, Padre de infinita bondad, de Jesús, mi salvador misericordioso y de María Santísima, mi amorosa madre, auxilio en este problema que me aflige y que me preocupa grandemente. Vivo con gran confianza que obtendré lo que deseo, si es para mi bien y gloria de Dios. Si no lo obtengo, seguiré practicando la fe, la esperanza y la caridad hasta el final de mis días. El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. El Señor aumente en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para que alcancemos lo que nos promete y amemos lo que nos manda. Amén.

Oración final

Oremos:

Adiós, Oh Padre celestial, padre amantísimo, infinitamente bueno y misericordioso, que todo lo perdonas. Si todos las vidas haz que nuestra vida, sostenida por una inquebrantable fe en tu amor infinito, sea actual y personal. Y por un sincero arrepentimiento, esté animada por un constante y valeroso compromiso de fidelidad a tu amor, para gozar de la alegría de tu amistad.

Petición final

Oh Padre santo y fiel, que nos miras con bondad, que nos perdonas con misericordia y nos acoges con amor. Abre tu corazón paternal a nuestras peticiones. Tú que acoges con alegría al pecador que regresa a ti, vivifica nuestra confianza en tu infinita misericordia y fortalece nuestra esperanza en tu bondad y generosidad. Para que podamos testimoniar con nuestra vida la grandeza de tu amor hacia nosotros.

Alabando tu nombre y buscando tu bondad infinita

Así merecer de tus gracias y poder alabar tu nombre por siempre. Alivia el peso de mis pecados, dame la sencillez de alma necesaria para alcanzar tu bondad infinita.

Rezando con fervor el credo y la salve

Hagamos las siguientes oraciones por nueve días seguidos:

El Credo

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

La Salve

Dios te salve, Reina, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Rezando con fe

Continuemos rezando con fe, realizando tres Padres Nuestros, tres Avemarías y tres Glorias:

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Pidiendo por nuestras intenciones personales

Ahora es el momento de expresar tus intenciones personales. Si deseas compartirlas, puedes ponerlas en los comentarios.

Rezo a la Virgen María

Mujer y bendita eres entre todas las mujeres. La Virgen María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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