NOVENA AL  ÁNGEL DE LA GUARDA DIA 4

Invoca la protección divina con la poderosa novena al Ángel de la Guarda

La señal de la santa cruz

Comenzamos por la señal de la santa cruz. De nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de arrepentimiento

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y padre nuestro, en este momento me arrepiento de todos los pecados que he cometido y me prometo firmemente nunca más pecar. Me alejaré de todas las ocasiones de pecado, me confesaré y cumpliré con la penitencia que se me imponga. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados. Confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que me perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte.

Oración para cada día de la novena

A ti, Santo Ángel de mi guarda, acudo hoy en busca de un favor especial. Tú que has sido puesto por Dios como mi custodio y protector, conoces la miseria y las necesidades de mi alma, así como los afectos de mi corazón. Sé mi guía seguro, mi amigo fiel, mi maestro sabio, mi defensor poderoso y mi corazón compasivo. Alcánzame de Dios la gracia suprema de amarle y servirle fielmente en esta vida, y poseerlo eternamente en la gloria.

Oración del día

Día Cuarto: Médico compasivo, enséñame el remedio y dame el auxilio para curar mis malos hábitos y miserias. Por intercesión de María, alcánceme de Dios un verdadero espíritu de mortificación, para dominar mis malas pasiones y la sensualidad. Que obtenga paz, libertad de espíritu y las demás virtudes.

Oraciones finales para todos los días

Oración a la Santísima Trinidad

Joven Ángel de la Guarda, en unión con todos los ángeles del cielo y por mediación de la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, saludamos a la Trinidad Santísima con el Tedeum angélico diciendo de todo corazón: "Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo".

A continuación, rezamos al Padre Eterno un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria Patri.

Nuestro Padre que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Oración a la Virgen María

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Santo, Santo, Santo

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. Llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria. Gloria del Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.

Oración al Espíritu Santo

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Juan Bears Mans, ángel santo amado de Dios, que después de haberme tomado por disposición divina bajo vuestra bienaventurada guarda, jamás seáis de defenderme, de iluminarme y de dirigirme.

Como creyentes, buscamos a Dios como nuestro protector y custodio. Nos sometemos a Su dirección y le entregamos todo para que gobierne nuestras vidas.

Oración de entrega

Te ruego, Señor, que cuando sea ingrato contigo y obstinadamente sordo a Tus inspiraciones, no me abandones. Al contrario, ayúdame a volver al camino recto si me he desviado, enséñame si soy ignorante, levántame si he caído, sosténme si estoy en peligro y guíame hacia el cielo para disfrutar de una felicidad eterna. Amén.

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