NOVENA A LOS CORAZONES UNIDOS Y TRASPASADOS DE JESÚS Y MARÍA DIA 3

Día tercero

Oraciones poderosas a los Corazones Unidos de Jesús y María: Día 3

Iniciamos por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Coronilla a los Sagrados Corazones

Padre eterno, os ofrezco los purísimos afectos de los Sagrados Corazones unidos y traspasados de Jesús y de María, con todo su amor, todos sus sufrimientos y todos sus méritos.

Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino.

Corazones unidos y traspasados de Jesús y de María, adif está a vuestro reinado en mi corazón, en una vida de virtud y santidad.

Padre eterno, os ofrezco los purísimos afectos de los Sagrados Corazones unidos y traspasados de Jesús y de María, con todo su amor, todos sus sufrimientos y todos sus méritos.

Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Sacratísimo los corazones de Jesús y María, consumídme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María

Padre eterno, te ofrezco los purísimos afectos de los sagrados corazones unidos y traspasados de Jesús y de María. Con todo su amor, sus sufrimientos y sus méritos, te pido que manifiestes tu reinado en mi corazón y me concedas una vida de virtud y santidad.

Sacrificio y entrega total

Consumirme en el fuego ardiente de vuestro amor santo y divino. Que los corazones de Jesús y María me consuman en su amor, para que pueda vivir según tu voluntad y ofrecerte mi vida como un sacrificio agradable.

Unidos en el amor de Dios

En la unión de estos sagrados corazones, encuentro la fuerza y la gracia necesarias para seguir tu camino. Me abandono en ti, Señor, y te entrego todos mis pensamientos, palabras y acciones. Consume mi ser en el fuego de tu amor santo y divino, para que pueda vivir plenamente según tus mandamientos y glorificarte en todo lo que hago.

Confianza en el amor divino

Tener presente el amor inmenso y desbordante de Jesús y María es una fuente de esperanza y consuelo. El fuego de sus corazones consumirá todo lo que impide mi plena unión Contigo. En estos momentos de oración y meditación, te entrego mi vida y te pido que hagas morada en mi corazón.

Final del artículo

Padre eterno, te ofrezco los pecaminosos afectos de los sagrados corazones unidos y traspasados de Jesús y de María. Que su amor transforme mi vida y me guíe a una existencia digna de tu amor y misericordia. Que los corazones de Jesús y María consuman mi ser en el fuego de su amor sagrado y divino. Amén.

El poder del amor divino

El fuego ardiente del amor santo y divino puede consumirnos por completo. En los corazones de Jesús y María encontramos ese fuego que nos consume y nos transforma. Confiemos en su amor y dejemos que nos guíen hacia una vida de virtud y santidad.

Fragancia de la virtud

Pedimos a los corazones unidos y traspasados de Jesús y María la gracia de la perfección en la virtud. La virtud es como el oro y la plata que se refinan en la llama del amor divino. Es nuestra credencial para entrar en la morada de sus corazones y perfumar nuestras vidas con la fragante nardo de la santidad.

Oración final

En cada momento de nuestras vidas, los corazones unidos y traspasados de Jesús y María están ahí para escuchar nuestras necesidades. Cuando nos dirigimos a ellos, atados a su amor, recibimos los auxilios divinos que necesitamos. Rezamos con fe y confianza, sabiendo que nuestros corazones están unidos a los suyos y que sus méritos infinitos pueden imprimir en nosotros el cumplimiento de la divina voluntad. Amén.

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