Nada es imposible escucha esta oración al Espíritu Santo y un milagro te sucederá en 5 días

Desafía lo imposible: Cómo invocar al Espíritu Santo para atraer milagros en 5 días

Nada es imposible con la oración al Espíritu Santo

Escucha esta poderosa oración al Espíritu Santo y observa cómo ocurren milagros en tu vida. Durante cinco días, te recomiendo que te enfoques y te concentres en aquello que necesitas con especial fervor.

Si deseas reforzar aún más tu petición, comenta debajo y escríbelo mientras escuchas esta hermosa oración.

La semilla necesita buena tierra para germinar, crecer y dar fruto

A veces, no soy siempre buena tierra para ti, Espíritu Santo. No siempre tengo ganas de rezar y a veces abandono la oración porque se me hace difícil. También, en ocasiones, me resisto a dejar mis proyectos y dedicar mi tiempo solo a estar contigo.

Siento que me atraen otros quehaceres más interesantes cuando me haces ver que debo cambiar. Tomo resoluciones y comienzo a poner de nuevo lo mejor de mí, pero al poco tiempo pierdo la motivación y vuelvo a ser mediocre.

A través del ejemplo de los santos, me enseñas que lo más importante para mí en la vida de oración es perseverar en ella. Espíritu Santo, ayúdame a ser constante y a perseverar en la oración por encima de cualquier excusa o sentimiento adverso.

No quiero dejar solo a mi Señor

Hoy no te pido que mi oración sea agradable y bella, sino que me mantengas al pie de la cruz con la mirada fija en los ojos de Jesús. No quiero dejar solo a mi Señor.

Al hacer un balance de mi vida, encuentro muchas cosas buenas, pero no me siento satisfecho. Yo quisiera ser fecundo con la fecundidad de Cristo crucificado, que con su obediencia al Padre, redimió a la humanidad, aunque a los ojos de los hombres murió como un fracasado.

Fecundo como María, mujer pobre y sencilla que solo ofreció su pequeñez y removió todos los obstáculos para que el fruto de su vientre fuera el más grandioso, el Hijo de Dios.

Fecundo como José, que en su humildad y silencio dejó para todos los tiempos un testimonio elocuente de fidelidad y servicio.

Fecundo como San Pablo, que esparció la semilla de la palabra y Tú diste vida espiritual a millones de personas.

Fecundo como millones de católicos desconocidos que viven en la fe y la caridad cristiana en su vida ordinaria, dando así mucha gloria a Dios.

Quiero ser fecundo, Espíritu Santo. Fertiliza mi vida y lléname de tu gracia. No importa que no vea los frutos, no son míos sino tuyos. No son para mi gloria, sino para la tuya. Que al final de mi vida encuentres en mí una abundancia de frutos dulces y agradables al Padre.

Transformación en Jesús

Yo soy hijo de Dios, pero no puedo decir que soy totalmente cristiano porque aún no soy totalmente de Cristo, ni mis obras están todavía totalmente revestidas de Cristo. Por eso, te suplico que hoy y todos los días de mi vida realices la obra maestra de mi transformación en Jesús.

No busco la perfección en sentido vanidoso, porque conozco muy bien mi condición de pecador, mi pequeñez y mis limitaciones. Pero deseo profundamente ser cada día más semejante a Cristo, en pensamientos, palabras y acciones.

Sé que, con tu ayuda, puedo alcanzar la santidad y vivir en total comunión con Dios.

¡Que mi vida sea un testimonio elocuente de tu amor, Espíritu Santo!

Viviendo con la presencia de Cristo

Limitaciones, distracciones, superficialidad, mediocridad o pecado pueden apagar la fuerza de la lámpara de nuestra fe. Pero, queremos que Cristo viva en nosotros y se manifieste siempre. Por eso, buscamos ser discípulos totales de Cristo.

¡Ven Espíritu Santo! Enciéndeme de nuevo con el fuego de tu gracia y aviva la llama que arda siempre con fuerza.

Encontrando fortaleza en el camino

En ocasiones, nos sentimos cansados y desgastados por el trabajo, pero sabemos que el Espíritu Santo siempre está dispuesto a ofrecernos un lugar donde recargarnos. Jesús nos dio fuerzas en la subida al Calvario y también a María al pie de la cruz. Por eso, te suplico que me des fortaleza para seguir luchando y servir con un corazón magnánimo, aunque nadie más lo note.

Dame fortaleza, aunque esté cansada, para seguir sirviendo con amor y entrega.

Afrontando la debilidad

A veces, nos sentimos débiles cuando queremos hacer felices a las personas que amamos, cuando no alcanzamos nuestras metas o cuando los retos y dificultades nos superan. Pero, en nuestra profunda pobreza, encontramos que no podemos solos y que todo lo podemos contigo, Espíritu Santo. No permitas que nos desalentemos, sino llénanos de confianza y optimismo al saber que contamos contigo.

En las debilidades, confiamos en tu fortaleza para seguir adelante.

Dejando el pasado, el presente y el futuro en manos divinas

El pasado lo dejamos en manos de la divina misericordia, el futuro en manos de la divina providencia y el presente en manos del divino amor. Nos encontramos aquí, en tus manos, Espíritu Santo.

Todo lo entregamos en tus manos, confiando en tu guía y cuidado.

Desatando los nudos de la vida

A veces, nuestra vida se llena de nudos debido al estrés, problemas emocionales o situaciones complicadas. Pero, ven Espíritu Santo, desata los nudos y ayúdanos a ver los problemas en su justa perspectiva y a relativizarlos si es necesario.

Confiamos en que, al dejarlo todo en tus manos, veremos con claridad y procederemos con prudencia.

La luz y el consuelo que provienen de Dios

Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido, luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, prisa en las horas de fuego y gozo que enjuga las lágrimas.

Ven Espíritu Santo, envía tu luz y sé nuestro guía constante.

La divina luz que reconforta y enriquece

En momentos de duelo, esta oración llega hasta lo más profundo del alma. La divina luz nos mira llenando el vacío del corazón humano. Cuando el aliento divino falta por dentro, el poder del pecado se hace evidente. Pero la divina luz riega la tierra sedienta, sana los corazones enfermos y da vida al hielo frío.

Esta oración invoca al espíritu indómito y guía a aquellos que han perdido el rumbo. Los siete dones divinos son distribuidos según la fe de los siervos, y por la bondad y la gracia de Dios, el esfuerzo es recompensado y la salvación es alcanzada. Que así sea y así será.

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