LETANÍAS DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO Nº 2

Oraciones poderosas a Nuestra Señora del Buen Consejo: Claves para obtener su intercesión

Señor, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo nos envía. Cristo, escúchanos. Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios y juez en todo el mundo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, ruega por nosotros

Augusta madre del divino Dios, ruega por nosotros. Esposa del Espíritu Santo, ruega por nosotros. Templo vivo de la Santísima Trinidad, ruega por nosotros. Virgen prudentísima, ruega por nosotros. Reina de los ángeles, ruega por nosotros.

Consejera en todas las situaciones

Consejera de los pecadores que se convierten, ruega por nosotros. Consejera de los enfermos, ruega por nosotros. Consejera de los necesitados, ruega por nosotros. Consejera en todos los peligros, ruega por nosotros. Consejera en todas las tentaciones, ruega por nosotros.

La Virgen María, fuente de sabiduría

En todas nuestras dudas e incertidumbres, aconseja a los madre. En todas nuestras dificultades, aconseja los madre. En todas nuestras tristezas y contrariedades, aconseja los madre. En todas nuestras tentaciones, aconseja los madre. En todos los peligros y las gracias, aconseja los madre.

La Visitación y la intercesión de María

La Visitación - Aconseja la madre y ruega por nosotros.

María Virgen Madre del Buen Consejo - Aconseja y ruega por nosotros.

Por tu santa purificación aconseja y ruega por nosotros.

La Concejal Madre - Aconseja y ruega por nosotros.

Las Angustias de la Madre - Aconsejan al corazón maternal y ruegan por nosotros.

Por los sufrimientos de tu doloroso corazón aconsejan y ruegan por nosotros.

Por tu preciosa muerte - Aconsejan y ruegan por nosotros.

Por tu triunfante asunción aconsejan y ruegan por nosotros.

Santa María, Madre del Buen Consejo, aconseja y ruega por nosotros.

Oraciones a la Virgen María

Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quita el pecado - Error, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.

Oración: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios.

María, Madre del Buen Consejo, no desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades.

Antes bien, líbranos siempre de todo mal y peligro.

Virgen gloriosa y bendita, ruega por nosotros.

Oraciones finales y jaculatorias

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Siervas María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Gloria al Padre, gloria al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre como era en un principio, por los siglos de los siglos, amén.

Jaculatoria: En todas nuestras dudas y tribulaciones, procúranos buen consejo, María.

Oración: Dispensador de todos los dones buenos y perfectos, haz que poniendo nuestro refugio en María, tengamos de su maternal mano consejo, ayuda y asistencia en todos los acontecimientos, incertidumbres y tribulaciones de nuestra vida, por Jesucristo tu hijo, amén.

Administrador admirable de todos los bienes, más preservados e inmune de las manos del oscuro discute los turcos la preciosa imagen de la madre de tu hijo en la región de Albania.

Y por tus santos ángeles, la que existe en preservar con el admirable título del buen consejo, concédenos que así como la veneramos con todo el corazón, también con sus méritos y en él venerables consejos logremos la patria celestial, amén.

Consejo, Señor Dios nuestro, a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de todas las tristezas presentes y gocemos de las eternas alegrías del cielo, porque Jesucristo nuestro Señor, amén.

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