Jesús en Tí me refugio protégeme en estos tiempos de pruebas

Jesús, el refugio seguro en momentos difíciles: cómo encontrar protección en tiempos de pruebas

Jesús en ti me refugio. Protégeme en estos tiempos de pruebas por favor. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas liberar todos tus pensamientos y estar en comunión con Dios.

Jesús, la roca firme de la eternidad

*Jesús es mi refugio en toda tempestad. Él es la roca firme de la eternidad. El viento no me mueve ni me arrebatará. Jesús es mi refugio y nada me faltará.

Jesús, el amigo de la humanidad

Jesús es el amigo de la humanidad. Él es la medicina de toda enfermedad. No temeré a la lucha porque él me guardará. Jesús es el amigo de la humanidad.

Jesús, el llamado a la batalla

Jesús está llamando. Él es el capitán. Si tú eres un soldado, prepárate hoy. También te llama a la batalla. Acude a defender al Cristo que te llama. Su voz te dice: ¡Ven!

Jesús, el ejemplo de humildad

*Alabado sea Jesús por tu gran poder e infinita misericordia. Me cubro con tu santo manto y sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiere hacer daño.

Recuerdo cómo Jesús, cuando era peregrino en nuestra tierra, nos dijo: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y vuestra alma encontrará descanso". Mi alma encuentra descanso en ti, Jesús, al ver cómo te rebajas hasta lavar los pies de tus apóstoles.

Entonces, me acuerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: "Os he dado un ejemplo para que lo que he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis".

Oración por la humildad

El discípulo no es más que su maestro. Puesto que sabemos esto, ¡dichosos nosotros si lo ponemos en práctica!

Señor, comprendo estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde, y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia.

Te ruego, divino Jesús, que me envíes una humillación cada vez que intente colocarme por encima de los demás. Sé bien, Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas, y que a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa.

Por eso quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones para tener parte contigo en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo.

La esperanza en Dios

*Al ver esto, me tienta el desaliento. Pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza solo en ti.

Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: "Jesús manso y humilde de corazón, a su corazón semejante al tuyo". Señor, en tus manos coloco mi vida, en ti deposito toda mi confianza. Tengo la esperanza que, a partir de hoy, vas a empezar a resucitar muchos sueños que creías perdidos.

En el pasado, existió un bloqueo espiritual que impedía que recibiera lo que anhelaba. Pero hoy, se ha eliminado toda potestad del enemigo.

En busca de refugio y protección

Bajo tu dulce amparo, busco refugio para romper toda potestad destructora. En el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos movemos en el día de hoy. Aleja de mí, Señor Jesús, toda maldad, tropiezo y obstáculo que puedan tener en mi camino y que me impidan alcanzar mis metas.

Plegaria por una vida plena

Permite que mis pasos sean de tu agrado, llenos de sabiduría, amor, paz, éxito, prosperidad, serenidad y abundancia. Mi buen Jesús, saca todo mal pensamiento de mi mente y todo mal sentimiento de mi corazón. Enséñame a seguir tu palabra y que mis sentimientos y mis obras sean buenas. Ayúdame a alejarme de todo lo que no es digno ni grato ante tus ojos, Señor Jesús.

Confiando en la protección divina

Permite que mi vida, a través de mis actos, sea una oración continua de alabanza a ti. Tú que eres mi buen pastor, mi bien y mi dulce redentor. Una vez más, Jesús de mi alma, mi señor, imploro tu ayuda y te ruego me bendigas con tu bondad. Dame tu protección para que se alejen de mí las adversidades.

Un pedido a Dios

Extiende tu brazo fuerte y poderoso para que tu grandeza infinita llegue hasta mí. Limpia, purifica y despeja mis caminos. Líbrame de las personas de mala voluntad y aléjame de todo lo que me causa daño. Oh Jesús, mi bien y mi dulce redentor, rompe las barreras que me aprisionan. Despeja, aclara y libera mis caminos para que no me falte la salud, el trabajo, el amor y la paz. Abre las puertas que encuentro cerradas para que pueda superar las malas circunstancias y permíteme alcanzar la prosperidad espiritual y material que tanto ansío y que tanto necesito.

Oración personal

Eres bienvenido a compartir tus angustias, deseos y peticiones al Señor Jesucristo. Pídeselo de corazón y escríbelo debajo en los comentarios.

Confianza y gratitud en el Señor

Amabilísimo Jesús, esperanza mía, concédeme discernimiento y entendimiento y acomoda mis pasos en la vida para que salga del estancamiento y del bloqueo que no me permite avanzar. Aparta de mí los miedos, temores, angustias y preocupaciones. Aumenta mi confianza en mí misma. Aparta me de mis debilidades y dame fortaleza para no caer en tentaciones.

Señor Jesús, por tu misericordia, alivia mis pesadas cargas y permite que tenga muchas y buenas oportunidades, y que sepa aprovecharlas. Ayúdame a ser generosa desde lo poco o mucho que tengo, y que la dicha y el bienestar sean una constante en mi vida, teniendo la seguridad de que tú estás a mi lado. Me quedo tranquila y confiada, tú que sabes lo que me conviene y que nunca me fallas. Tú que eres mi esperanza y mi consuelo, recibe mi gratitud por todo lo que me das. Yo me refugio en ti, amado Jesús, porque tú eres mi fuente infinita de toda abundancia, de paz y tranquilidad.

La certeza de que Dios escucha nuestras oraciones

Hoy tengo la certeza de que Dios escucha mi oración suplicante y me da lo que es bueno para mi vida. Por eso, amo y doy gracias a Dios.

La redención a través de Jesucristo

Te adoro, Señor, porque diste tu vida en la cruz y te ofreciste como redentor por todos los hombres, especialmente por mí. Purifícame de todas mis maldades para poder recibir dignamente tu sagrada comunión.

Renovación y protección divina

Ayúdame, Señor, a obtener el perdón de mis pecados y la satisfacción de mis culpas. Líbrame de mis malos pensamientos y renueva en mí los sentimientos santos. Permíteme cumplir tu voluntad y protégeme en todo peligro de alma y cuerpo.

Ser feliz como un derecho

En el nombre de Jesús, amén. Si esta oración ha sido de tu agrado, por favor, compártela y déjanos saber tu opinión en los comentarios. Recuerda que ser feliz es un derecho que tenemos desde nuestro nacimiento.

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