HIMNO AL SANTO E INMACULADO CORAZON DE MARIA

Profundizando en el himno al Santo e Inmaculado Corazón de María: significado y devoción

Rezos y plegarias al corazón de María

Querido Dios, te pedimos que el corazón de María sea nuestro ejemplo de pureza y virtud. Que su amor por Jesús y su intercesión poderosa nos guíen en nuestro camino hacia ti. Amén.

El corazón de María, fuente de gracia

El corazón de María dio a luz al Verbo divino y lo ofreció en holocausto por la salvación del mundo. Que su belleza y amor infinito nos inspiren a seguir sus virtudes y buscar la verdad.

La gracia de venerar el corazón de María

Pedimos a Dios la gracia de venerar y amar el corazón de María, para imitar a Jesucristo y unirnos a Él. Que su valioso ejemplo y su intercesión nos guíen en nuestro camino espiritual.

El amor de María por Jesús

María, madre de Dios, te pedimos que nos concedas amar a Jesús con el mismo amor tierno y ardiente con el que tú lo amas. Que nuestro corazón se llene de tu amor y podamos experimentar la dulzura de estar unidos a Él.

Veneración y devoción a María

María, madre de Dios, eres un ejemplo de virtud y pureza. Te pedimos que bendigas nuestras vidas y nos libres del pecado. Que podamos imitar tu corazón inmaculado y vivir en unión con Jesucristo. Amén.

Defensa y protección divina

Señor, en mi defensa, defiende mi poder de mis enemigos. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Rezo a Santa María

Santa María, madre de nuestro Señor Jesucristo y señora del universo, que a nadie rechaza y si a nadie desampara, mírame con ojos de clemencia y de piedad. Alcánzame, de tu hijo querido, el perdón de todos mis pecados, para que después de haber alcanzado y ensalzado los méritos y cantado con devoción y afecto las alabanzas de tu santo e inmaculado corazón, logre alcanzar el premio de la eterna bienaventuranza que me concederá el mismo Jesucristo, nuestro Señor, que nació de ti, y que siendo Dios, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a Jesús y a la Virgen María

Jesús, divina gloria de la sima par María. Inspira al alma mía cantos en su honor. Sus senos prodigiosos, sus pechos maravilla, pero sobre todo brilla su hermoso corazón. Al que su castigo en un tiempo llevó de olivo infante, su corazón amante siempre inmenso llevo.

Oh Trinidad, vida del alma de María, de nuestro nus guías en nuestro dulce amor.

Oh madre, al que goza ante el altar, presentas de llagas mil sangrientas cubiertos. Llorarás, diciendo: "Ángeles hubo dolor más inclemente".

Un pecador detente, la madre ha muerto ya. Al ver a su hijo examiné, no busques al culpable. Oh madre, el miserable, el criminal soy yo.

Oh Trinidad, vida del alma de María, sé nuestra luz y guía en nuestro dulce amor.

Plegaria a la Virgen María

En el cielo y la tierra, a esta arca santa, igual tesoro donde se encierra cuanto nos dio el Señor. De otros devotos eres gloria, esperanza, honor. Su madre a ti nos leer hee, la ley del eterno amor.

Oh Trinidad, vida del alma de María, sé nuestra luz y guía en nuestro dulce amor.

Amor a la Virgen María

Amor de Dios, esencia que abrazas, amarilla consume el alma mía y todo corazón. Eres prodigio, oh madre, el puro y casto amor. En ti el divino espíritu tu triunfo consiguió, en ti con tanto júbilo Dios pasó su mirada esperando y confiada a su dicha la creación.

Oh Trinidad, vida del alma de María, sé nuestra luz y guía en nuestro dulce amor.

Conclusiones finales

Madre, como el hijo y me in sacaría, daniela por el nuestro, su corazón cambiará. Devotos de María, sois hijos de su amor. Amarla con ternura rendirle devoción

El corazón humano está expuesto a la esclavitud de la muerte. Sin embargo, existe una madre que nos ofrece su bondad y nos libera de esta triste realidad. Su nombre es María, la madre de Jesús, y su amor y trinidad divinos son la luz y la vida de nuestras almas.

Grabada en letras de oro, su imagen se vuelve un tesoro en el alma. Es en el corazón sagrado de María donde encontramos consuelo y refugio en nuestra orfandad. Esta gloriosa morada del Dios trino es un lugar donde los peregrinos encuentran paz y esperanza.

En nuestros corazones, alabemos con fervor a la trinidad divina y reconozcamos el amor y guía que nos brinda María. Ella es nuestra dulce compañía y nos muestra el camino hacia el amor de Cristo y de ella misma.

¡Cuán magníficos son tus dones, oh María! Iluminas nuestros corazones y nos llenas de alegría. En ti encontramos consuelo y fortaleza para enfrentar los desafíos de la vida.

Encomendémonos a la madre María, quien con su amor y trinidad divinos nos lleva a la verdadera vida del alma. Que su luz siempre nos guíe y su dulce amor nos acompañe en todo momento.

Artículos relacionados

Deja un comentario