GOZOS A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO

Los gozos de Nuestra Señora del Buen Consejo: una devoción mariana profundamente inspiradora

Gozos número uno

Viva la estrella del día de las virtudes, espejo en los cielos, alegría del mismo Dios, embeleso. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la que engendra y cría a todo un Dios en su seno, para la aventura mía y de los hombres remedio. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la que la ambrosía la ministra de sus pechos, la que le arrolla y le cría con cariño y con respeto. Viva la Virgen María, madre del santo consejo.

Viva la señora pía

Que a Ginebra sano ha dispuesto, para trono de su gloria, para lugar de su asiento. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la estrella que guía por el salado elemento, convirtiendo el agua fría en un durísimo suelo. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la que mantiene a sus criados sin sustento, dándoles pan de alegría y bebida de consuelo. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la que suspendida su imagen entre la tierra y los cielos, sin tocar ningún lugar ni ningún suelo. Viva la Virgen María, madre del santo consejo.

Viva la reina María

De los enfermos remedios, de los tristes alegría y luz de todos los ciegos. Viva la Virgen María, madre del santo consejo. Viva la que en la agonía asiste a todos sus siervos, la que esa esperanza mía en aquel lance postrero. Viva la Virgen María, madre del santo consejo.

Salve al purísimo corazón de María santísima

Por todos sus devotos y para alcanzar una buena muerte a continuación lo haremos. Dios te salve, reina madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, uniendo y llorando en este valle de lágrimas. Ella pues, señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. O clemente, o piadosa, o dulce virgen María.

Número 2: Por buena suerte

Tuvo en consejo imploramos, para que todos tengamos buena vida y buena muerte. De Scura a ti te viniste por no ver a lo toma y gloriosa en Ginebra no mejor mansión elegiste. Señora por buena suerte tuvo el consejo imploramos, para que todos tengamos buena vida y buena muerte. Dos familias, decidieron de tu devoción llegadas y fueron afortunadas porque así te obedecieron. Señora por buena suerte tuvo en consejo imploramos, para que todos tengamos buena vida y buena muerte. De luz y de nubes dos columnas fueron la guía, al que prodigios hiciera Dios, la noche y el día. Señora por buena suerte tuvo en consejo imploramos, para que todos tengamos buena vida.

Buena vida y buena muerte con la intercesión de la Virgen María

var textoTranscrito = "y buena muerte, montes y males pasaron a pie enjuto y sin temor. De viéndote este favor, porque en ti confiaron, señora por buena suerte. Tuvo el consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. De román de desaparecer viajen esa no te. Vas y allí a conocer te das milagros a una y mil veces, señora por buena suerte. Tu buen consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. No de sus glorias me alejo cuando nada te divisó, con nombre de paraíso, de gracia y de buen consejo. Señora por buena suerte tu buen consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. Prodigiosamente tiene Dios a tu imagen sagrada, tan de la su mano colgada que en el aire la mantiene, señora por buena suerte. Tu buen consejo imploramos para que tengamos buena vida y buena muerte. Su antiguo templo en Turquía se mira tan respetado que quien profanar lo ha usado fue castigado en el día, señora por buena suerte. Tu buen consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. En todos, o gran señora, tu culto está tan estable que todo el mundo te venera con amor inalterable, señora por buena suerte. Tu buen consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. Ruega a Dios por tus devotos y alcanzarles madre buena que todos en tu novena que consagren muchos votos, señora por buena suerte. Tu buen consejo imploramos para que todos tengamos buena vida y buena muerte. De sal una salve por todos los enfermos a continuación lo haremos. Dios te salve, reina madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos comiendo y llorando en este valle de lágrimas, ella pues señora abogada nuestra vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos a Jesús fruto bendito de tu vientre clemente o piadosa o dulce virgen María. Oración final: María, tú eres nuestra mejor consejera porque te asiste el Espíritu Santo en persona. Yo necesito tu maravilloso consejo para los mil asuntos que ignoro. No tengo los problemas, y tú tienes las soluciones. Guíame a la vida eterna, mi destino final, aquello por lo que existo y para lo que fui creado. Dame algo de tu sabiduría para resolver amablemente las dificultades de miles de hermanos míos que sufren, que lloran y no logran encontrar sentido a su vida. Enséñame cuál es el sentido de vivir, de sufrir, de morir. Ayúdame a amar mucho esta vida, pero infinitamente más la otra. Enséñame a discernir los engaños del padre de la mentira, de las luces del Espíritu Santo, madre del buen consejo, de nuestra consejera en este mundo lleno de confusión y de sombras. Madre del buen consejo, intercede ante Jesús por nosotros para que a lo largo de nuestra vida y especialmente en los momentos inciertos y difíciles",

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La importancia de elegir seguir el evangelio

En nuestra vida espiritual, debemos aprender a elegir sabiamente. Es crucial que sepamos siempre elegir todo aquello que nos lleva a Dios. Debemos ser fieles seguidores de su evangelio para vivir en comunión con Él.

La oración como herramienta de conexión con Dios

La oración es una poderosa herramienta que nos permite conectarnos con nuestro Creador. A través de ella, podemos expresar nuestros agradecimientos, pedir por nuestras necesidades y buscar la guía divina. Es vital mantener una vida de oración constante y profunda.

La fuerza de la fe en momentos difíciles

En momentos de dificultad, nuestra fe debe ser nuestra fortaleza. Aunque los obstáculos puedan parecer insuperables, debemos confiar en que Dios tiene el control y que nos dará la fuerza necesaria para seguir adelante. La fe nos permite encontrar la paz en medio de la tormenta.

La importancia de compartir nuestro amor por Dios

Como cristianos, es fundamental compartir nuestro amor por Dios con los demás. Debemos ser testigos vivos de su amor y misericordia, mostrando compasión, perdón y amor a todos los que nos rodean. A través de nuestras acciones, podemos llevar a otros a conocer y experimentar el amor de Dios.

La bendición de la comunidad de creyentes

Formar parte de una comunidad de creyentes es un regalo de Dios. En ella, encontramos apoyo, aliento y compañerismo en nuestra vida espiritual. Compartir nuestras experiencias de fe con otros nos fortalece y nos ayuda a crecer en nuestra relación con Dios.

Conclusiones finales

Nuestra vida de oración, nuestra fe, nuestra disposición a compartir el amor de Dios y nuestra participación en una comunidad de creyentes son aspectos fundamentales de nuestra vida espiritual. Recordemos siempre elegir lo que nos acerque a Dios y nos permita vivir en conformidad con su voluntad.

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