EN TUS LLAGAS EN TUS SANTAS LLAGAS

Sanando el dolor: Descubriendo la esperanza en las santas llagas de Jesús

Entra en el poder sanador de las llagas de Jesús

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Querido Jesús, permíteme adentrarme en las santas llagas de tu mano izquierda. En mi pequeñez, me siento amado y seguro en esta profunda llaga. Te pido el don de la esperanza, para iluminar mis desánimos. En ti encuentro luz y confío en tus designios divinos.

Rezamos tres glorias: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Permíteme también entrar en la santa llaga de tu mano derecha. Siento tu poder y protección en esta mano. Señor, te pido el don de la fe desde esta profunda llaga. Aquí encuentro luz y seguridad en medio de mi incredulidad. Permite que tu luz ilumine mi corazón.

Rezamos tres glorias: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Entra ahora en la santa llaga de tu pie izquierdo. Respira en ella y regenera todo mi ser. Donde tú vayas, Señor, iré seguro y confiado. No temeré ningún obstáculo. Te pido el don de tu paz desde esta profunda llaga. Aquí encuentro luz y serenidad ante mis inquietudes.

Rezamos tres glorias: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Permíteme también entrar en la santa llaga de tu pie derecho. Deseo seguir tus pasos y llevar tus huellas en mi corazón. Desde esta profunda llaga, te pido el don de la alegría. Aquí encuentro luz y consuelo ante mis tristezas.

Rezamos tres glorias: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

En el nombre de Jesús, amén.

Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

La santísima llaga de tu corazón

Jesús mío y Dios mío, permíteme entrar ahora en la santísima llaga de tu corazón abierto. De adentro, tu sangre y agua son ríos de agua viva. Esas aguas sanadoras me limpian, me sanan y me liberan. Tu sangre santa me conforta y me perdona. Aquí soy libre, como un niño en el vientre materno. Quiero nutrirme y crecer en ti. Desde esta profundísima llaga, te pido el don del amor y de la misericordia. Aquí, todo es luz. Ilumina a mí y al prójimo, y perdóname por mi falta de perdón. Permíteme permanecer en esta preciosa llaga. No deseo salir. Aquí, en tu sagrado corazón, me siento en el centro del cielo, del universo, del paraíso. En el centro de todo, para siempre. Amén.

Tres glorias

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sumergido en tus santas llagas

Entre tus santas llagas, quiero sumergirme. Entrar en ellas es mi suspiro. En ellas, deseo penetrar y descansar. Mi debilidad es fuerte, pero en estas llagas yo no me muero. Como una barquilla navego en sangre y agua. La inmensidad me embarga, la misericordia divina me embriaga. Mis anhelos se detienen, porque ya estoy en ti. Soy parte de tu amor, en tus santas llagas soy hija de tu sangre. Me envuelvo en ella, acariciando la santidad. Estoy a salvo, no permitas que salga de ellas. Fuera de ese santuario, vivo estoy como muerto, porque me pierdo. Mi debilidad es fuerte, pero en estas llagas yo no me muero.

Esconderme en tus santas llagas

Déjame, Señor, esconderme en las santas llagas. Ardo de necesidad, de paz, de amor del cielo. Las ansias me consumen, la soledad me atrapa. Sostén la barca, Señor, cierra a la diestra de tu mano para sostenerme dentro de ti. Allí, en tu llaga, yo soy feliz. Sólo ahí está mi salvación. No permitas que salga de tus santas llagas. Quiero vivir eternamente en tu gran misericordia, en la Trinidad Divina y en la gloria eterna. Porque en tus...

Las benditas llagas de Jesús

¡Oh, benditas llagas de Jesús! Yo no me muero, amén.

El amor sin medida

La medida del amor es el amor sin medida - San Agustín.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Gracias por escuchar esta oración. Si te ha gustado, te invitamos a colaborar con oraciones para todos suscribiéndote a nuestro boletín, compartiendo este artículo y, si lo deseas, escribiendo tus intenciones en los comentarios. ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Dios los bendiga!

Artículos relacionados

Deja un comentario