Divina Misericordia de Dios escucha esta poderosa oración y recibe la misericordia de Dios

Oración Divina Misericordia: Recibe la bondad y clemencia de Dios

Amado Dios, reinas en las alturas y observas nuestro actuar. Vigilas nuestros pasos, nos cuidas y siempre estás atento cuando clamamos a ti.

Arrepentimiento y Súplica

Me arrodillo implorando tu nombre y te pido perdón porque solo tú, Señor, eres bueno y perdonador grande en misericordia para con los que te invocan. Reconozco mis faltas y acepto que me alejé del sendero de tu santo nombre y tu verdad. Me presento ante ti arrepentido/a y te pido compasión y perdón por favor.

Gratitud a Dios

Muestro mi gratitud por haber colmado mi vida con tus bendiciones. Te pido que toques mi corazón adolorido y lo restaures, ya que lo confundí con los atractivos del mundo. Tú eres grande en los cielos y en la tierra, Todopoderoso, y tu amor sobrepasa las montañas. Tu santa presencia es la única lumbrera en este mundo sumido en las tinieblas del pecado. Sé que tu misericordia es infinita y que va de generación en generación. No me dejes caer en la tentación del maligno. Pon sobre mí tu santísima mano y guíame hacia el sendero de las virtudes. Nunca me has desamparado cada vez que me he acercado a ti. Tú siempre atiendes a mi llamado con tu infinita paciencia y tomas mis pesares, haciéndolos desaparecer.

La Pasión de Jesús

Jesús, tú te entregaste por nosotros, realizando una pasión asombrosa únicamente por amor. Todos tus abatimientos son actos de tu misericordia y tu inconcebible amor. Cuando estabas muriendo en la cruz, nos donaste de tu vida eterna al permitir que se abriera tu sacratísimo costado. Nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia al ofrecernos tu sangre y el agua de tu corazón. La omnipotencia de tu misericordia fluye a través de estas heridas. Te ruego, Jesús, que me concedas la gracia de cumplir fielmente la santísima voluntad de tu padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Cuando esta voluntad me parezca pesada o difícil de cumplir, te ruego, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza. Que mis labios repitan constantemente: "Hágase tu voluntad, Señor".

Conversión y Salvación

Aquí se encuentra tu amor, Jesús, que arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad inconcebible. Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Te encomiendo la obra de salvación y te pido la gracia de olvidarme de mí mismo/a para vivir totalmente por las almas. Ayúdame a cumplir tu santísima voluntad, según el plan de salvación de tu padre.

Vida fruto para las almas

La vida es un fruto para las almas. El mar de misericordia de Dios se abre para el mundo entero. Su misericordia insondable abarca todo y se derrama sobre nosotros. En ti, oh misericordia divina, confío. Protégenos y acompáñanos en nuestra vida. A través de las dificultades, rescátanos. Abúndanos con fortunas. Más que pedirte, tengo que agradecerte por todo lo que nos das.

Salmo 50: Dios es el juez

"Dios es el que juzga, el Señor, el Dios de dioses habló y convoca a la tierra desde el levante al poniente. Su gloria es deslumbrante, y a su alrededor estalla la tormenta. Convoca a los cielos y a la tierra para juzgar a su pueblo. Congréguense, fieles, que con un sacrificio sellaron su alianza. Los cielos proclaman su justicia porque es Dios mismo el que juzga."

B>Cuida bien de este salmo, porque nos recuerda quién es el juez supremo. Nos habla de su justicia y nos llama a escucharlo y obedecer sus mandamientos. Es nuestro Dios, y Él nos guiará por el camino correcto.

Devoción y confianza

En momentos de angustia, ofrece a Dios sacrificios de alabanza y cumple tus promesas. Él te salvará y te dará gloria. Pero a los malvados, Dios los acusa. No podemos olvidar sus normas ni despreciar sus palabras. Debemos ser íntegros en nuestra conducta y evitar la maldad en nuestras acciones y palabras.

Agradezcamos a Dios por ser nuestra guía y traer salvación a aquellos que viven de manera justa. Ofrezcamos nuestras alabanzas a Dios y busquemos la verdad en nuestras palabras. La maldad no tiene lugar en nosotros, debemos ser claros y sinceros en todo lo que decimos.

La sabiduría, un tesoro invaluable

En el libro de Proverbios encontramos la siguiente sabia enseñanza: "Saber prefieren mi instrucción a la plata y el conocimiento al oro puro, pues la sabiduría es más valiosa que las perlas, ninguna joya se le puede comparar".

La búsqueda de la verdadera riqueza

En nuestra sociedad, a menudo se busca acumular riquezas materiales y se valora el dinero por encima de todo. Sin embargo, este proverbio nos invita a reflexionar sobre la importancia de buscar la sabiduría y el conocimiento como verdaderos tesoros en nuestras vidas.

La sabiduría como guía

La sabiduría nos brinda el poder de discernir entre lo bueno y lo malo, nos ayuda a tomar decisiones acertadas y a vivir de acuerdo con los principios divinos. Es un tesoro que nos acompaña en cada etapa de la vida y nos guía por el camino correcto.

La sabiduría supera las riquezas materiales

Aunque las riquezas materiales pueden brindarnos cierto confort y seguridad, no se comparan a la riqueza de conocimiento y sabiduría que podemos adquirir. La sabiduría es el verdadero tesoro que nos enriquece el alma y nos ayuda a crecer espiritualmente.

Valorar la sabiduría sobre todas las cosas

Es importante recordar que la sabiduría no se adquiere solo a través del estudio académico, sino también a través de la búsqueda constante de Dios y de vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Valorar y buscar la sabiduría es una forma de honrar a Dios y de encontrar verdadero significado y propósito en nuestra vida.

Conclusión

En el camino de la vida, es esencial recordar que la verdadera riqueza no se encuentra en las posesiones materiales, sino en la sabiduría y el conocimiento que adquirimos. La sabiduría es un tesoro invaluable que nos guía y enriquece nuestro ser en todos los aspectos de nuestra existencia.

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