DIA 7 DE LOS  9 DÍAS AL ESPÍRITU SANTO  para pedir un milagro amor salud trabajo necesidades

9 Días al Espíritu Santo: El Camino hacia Milagros en Amor, Salud y Trabajo

Oración inicial para todos los días

Oh todopoderoso Espíritu Santo, me acerco hoy a tu presencia. Acepta mis oraciones y mi corazón humilde ante ti. Tú que te manifiestas con poder en nuestras vidas y haces milagros a naciones, y prodigios que exaltan y engrandecen al Padre celestial y a su Hijo Jesucristo nuestro Salvador. Recibe mis súplicas y hazme llegar tus dones, aclara e ilumina mis caminos, compadécete de mis fatigas y tribulaciones, y dame alivio en todo sufrimiento y necesidad. Que tus bendiciones lleguen hasta mí y junto a las de Dios Padre y a las de Dios Hijo, abre mi corazón a los demás, aumenta mi fe y fortalece mi esperanza para que sea digno de vuestras gracias. Ven, oh Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz a fin de que sepamos lo que hemos de hacer o evitar.

Día séptimo

O Espíritu Santo, doblegar lo que está rígido en mi voluntad para serviros fielmente, calentar lo que está frío en mí con mi poco amor, y dirigir lo que está extraviado. Cumpla siempre vuestra voluntad. Amén. Pide ahora por tus intenciones personales, si deseas compártelas en los comentarios.

Oración de los Padres Nuestros

Deseamos tres Padres Nuestros, tres Avemarías y tres Glorias. Haz la oración y los rezos con mucha fe.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Rezo a Santa María

"Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

Oración al Espíritu Santo

"Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén"

Oración final para todos los días:

Espíritu Santo, tú que me aclaras todo, iluminas mis caminos para que yo alcance mi ideal. Purifica mi alma y cuerpo, y dame tu paz. Tú que me das el don divino de perdonar y olvidar el mal que me hacen, tú que en todos los instantes de mi vida estás conmigo y me das confianza, yo te pido me hagas fuerte y constante para que pueda salir de cualquier mala situación. Que tu amparo y protección me ayuden a tener victoria ante las adversidades de la vida.

Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, te ruego con todo mi corazón que me ayudes para que yo consiga lo que deseo y tanto necesito. Con inmensa esperanza pido en esta novena que me concedas el milagro que te pido, que es tan importante para mi vida y la de los que me rodean. Digo con fe y humildad lo que deseo conseguir.

Continuamos digna, te concedérmelo benignamente, y si no, dirige mi petición dándome los beneficios que han de ser para tu mayor gloria y bien de la salvación de mi alma. Oh Espíritu Santo, yo quiero en estos nueve días agradecerte por todo y confirmar que nunca quiero separarme de ti, que deseo estar contigo en la gracia perpetua. Gracias por tu misericordia para conmigo y los míos, estaré eternamente agradecido. Así sea.

Os rogamos, Señor Padre Santo, que purifiquéis nuestros corazones con la luz del Espíritu Santo, a fin de que os sirvamos siempre libres de todo pecado. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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