Corona Mística de alabanzas a María Santísima de San Francisco

La Corona Mística de alabanzas a María Santísima: Historia y devoción en San Francisco

La Corona Mística de alabanzas a María Santísima de San Francisco, al igual que el Santo Rosario, es una devoción especial de los hijos de Santo Domingo. Rezar la corona y el rosario otorga las mismas indulgencias, además de muchas otras que los sumos pontífices han concedido específicamente a estas oraciones.

Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Primera guirnalda

10,000 veces te alaben y bendigan, Virgen Santísima, los Bienaventurados San Miguel Arcángel, San Gabriel, San Rafael y todos los demás Ángeles, querubines, serafines y los demás espíritus angélicos, con los cuales esperamos verte y alabarte en el cielo. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

El Padre Nuestro

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Avemarías

A continuación rezamos tres avemarías:

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Segunda guirnalda: 20,000 veces te alaben y bendigan, virgen y madre de Dios. Los Bienaventurados Adán, Eva, Noé, Abraham, Moisés, Elías, David, tu esposo José, San Juan Bautista y todos los demás patriarcas y profetas de la ley antigua, con los cuales esperamos verte y alabarte algún día en el cielo. Amén.

En esta ocasión, queremos compartir contigo el Padre Nuestro, una oración que Jesús enseñó a sus discípulos y que ha sido una parte fundamental de la tradición cristiana desde entonces.

El Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
Líbranos del mal y danos fortaleza para resistir la tentación.
Venga a nosotros tu reino y que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, sustento físico y espiritual.
Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación, protégenos del mal y líbranos del mal.

Amén.

El Padre Nuestro es una oración que nos enseña a acercarnos a Dios y a pedirle por nuestras necesidades. Pero también nos recuerda la importancia de perdonar a los demás y resistir la tentación. Es una oración completa y poderosa que nos ayuda a fortalecer nuestra fe y nuestra relación con Dios.

Oración a María

Dios te salve María, llena eres de Gracia.

El Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres.

Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

María es un ejemplo de fe y devoción, y su intercesión nos ayuda en nuestros momentos de necesidad. Al rezar esta oración, confiamos en su amor maternal y en su intercesión ante Dios.

Esperamos que estas oraciones te sirvan como una guía en tu vida espiritual y te ayuden a fortalecer tu fe en Dios. Recuerda siempre la importancia de comunicarte con Él y compartir tus necesidades y deseos en oración.

Salve María, llena de Gracia

Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a los Santos

Tercera guirnalda - 30,000 veces te alaben y bendigan, benditísima señora, los Bienaventurados San Pedro, San Pablo, San Andrés, San Juan y Santiago, San Judas y los demás Apóstoles, evangelistas y discípulos del Señor, con los cuales esperamos verte algún día ya en la gloria. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

El Padre nuestro

Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

El Ave María

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a los Mártires Gloriosos

Cuarenta mil veces te alaben y bendigan, santísima madre de Dios, los Bienaventurados San Esteban, San Lorenzo, San Vicente, San Sebastián, San Pedro Mártir, San Fidel y todos los demás Mártires Gloriosos, con los cuales esperamos verte y alabarte algún día allá en el cielo. Amén.

Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Un rezo poderoso

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

La importancia del perdón

Nuestro Señor Jesús nos enseñó que debemos perdonar a quienes nos ofenden. Como dice en la oración del Padre Nuestro, "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Esto nos recuerda la importancia de dejar de lado el resentimiento y la venganza, y en su lugar, practicar el amor y la compasión hacia los demás.

La protección de Dios

En la oración del Padre Nuestro, también pedimos a Dios que no nos deje caer en tentación y nos libre del mal. Reconocemos que necesitamos la guía y protección de Dios en nuestras vidas, ya que enfrentamos diversas tentaciones y desafíos cada día. Buscar la ayuda divina nos brinda fortaleza y nos ayuda a resistir el mal.

La intercesión de María

Dios te salve María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

La devoción a María

En el catolicismo, la figura de María ocupa un lugar especial en la fe de los creyentes. La oración a María es una forma de buscar su intercesión ante Dios y acudir a su auxilio en nuestras necesidades. La devoción a la Virgen María nos muestra el amor y el respeto que tenemos hacia ella como madre espiritual y modelo de virtudes.

Oración a la Virgen María

Eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a la Virgen María

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor está contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a los Santos

Quinta guirnalda: 50000 veces te alaben y veneren, Reina del Cielo. A todos los bienaventurados Santos, confesores y aquellos con los cuales esperamos verte y alabarte algún día en el cielo. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

El Padrenuestro y el Ave María

Padrenuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a las Santas Vírgenes y Mártires

¡Seis guirnaldas de 60,000 veces te alaben y bendigan, Reina de los Ángeles! Las bienaventuradas Santa Marta, Santa Lucía, Santa Inés, Santa Cecilia, las dos Catalinas, Santa Gertrudis, Santa Leocadiana, Santa Casilda y las demás Santas Vírgenes y Mártires, con las cuales esperamos verte y alabarte algún día ya en el cielo. Amén.

El Padre Nuestro es una oración muy importante en la tradición cristiana. Es considerada la oración modelo enseñada por Jesús a sus discípulos. A través de esta oración, podemos conectar con Dios y expresar nuestros anhelos y necesidades espirituales.

El Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

La Salve

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Bendita tú eres entre todas las mujeres

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Introducción

Bienvenidos a nuestro blog religioso cristiano, dedicado a los rezos, oraciones y plegarias. En este artículo, queremos compartir con ustedes una de las oraciones más poderosas y conocidas, el Ave María.

Significado del Ave María

El Ave María es una oración que se dirige a la Virgen María, madre de Jesús. En ella, reconocemos su gracia y su papel especial como madre de Dios. También le pedimos que interceda por nosotros, pecadores, en este momento y en el momento de nuestra muerte.

La importancia de la devoción a María

María es un ejemplo para todos nosotros de fe y humildad. Su disposición a cumplir la voluntad de Dios y su amor por todos los seres humanos nos inspira a amar y servir a los demás. La devoción a María nos ayuda a acercarnos más a Jesús y a vivir una vida más plena en la fe.

Beneficios de rezar el Ave María

El Ave María nos conecta directamente con Dios a través de la intercesión de María. Al rezar esta oración, podemos experimentar su amor y protección. También nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Jesús y a crecer espiritualmente.

Es una oración que nos recuerda que siempre podemos recurrir a María en busca de consuelo, guía y protección.

Conclusión

El Ave María es una oración poderosa que nos acerca a Dios y nos ayuda a vivir una vida cristiana plena. Confiemos en la intercesión de María y recemos esta oración con fe y devoción. Que su gracia y amor nos acompañen siempre.

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