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de la Iglesia en América

Don Álvaro del Portillo fue un hombre que dejó una profunda huella en la historia de la Iglesia Católica y en la vida de muchas personas alrededor del mundo. Nacido en Madrid en 1914, fue un destacado obispo y uno de los más cercanos colaboradores de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Tras su fallecimiento en 1994, don Álvaro del Portillo fue sepultado en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, en Roma, convirtiéndose en un lugar de peregrinación para muchos fieles. Recientemente, su nombre ha vuelto a ser protagonista por su beatificación, que tuvo lugar en 2014, y por haber sido declarado santo por su intercesión en un milagro en México. Conozcamos más sobre la vida y legado de esta gran figura de la Iglesia a través de este artículo. Además, te invitamos a unirte a la novena en su honor y a conocer la estampa de San Álvaro del Portillo como un medio de inspiración y protección en nuestro día a día.

La vida y legado de don Álvaro del Portillo

Don Álvaro del Portillo, nacido en Madrid en 1914, fue un sacerdote y obispo español conocido por su importante papel en la Iglesia Católica durante el siglo XX. Fue el sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer como Prelado del Opus Dei, una institución de la Iglesia Católica dedicada a la formación espiritual y apostólica de sus miembros.

A lo largo de su vida, don Álvaro del Portillo demostró un gran compromiso con la labor evangelizadora y con el servicio a los demás, inspirado siempre por su fe en Dios y su profundo amor por la Iglesia. Fue un hombre cercano y atento, que supo transmitir el mensaje de amor y misericordia de Jesús a todos los que lo rodeaban.

Entre sus logros más destacados, se encuentra la expansión del Opus Dei a nivel internacional, convirtiéndola en una de las instituciones más importantes de la Iglesia Católica y permitiendo que su labor llegue a todos los rincones del mundo. También fue un gran impulsor de la promoción de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, fomentando su participación activa en la vida social y eclesial.

El legado de don Álvaro del Portillo continúa vivo en la actualidad, a través de la labor del Opus Dei y de todos aquellos que han sido inspirados por su ejemplo de vida. Su humildad, sencillez y su gran amor a Dios son un ejemplo para todos, recordándonos la importancia de vivir una vida cristiana auténtica y comprometida con el bien de los demás.

Su vida nos enseña que con humildad, trabajo y fidelidad a Dios, podemos marcar la diferencia en el mundo y dejar un impacto positivo en la sociedad.

Descubriendo el lugar de descanso final de don Álvaro del Portillo

Don Álvaro del Portillo fue un sacerdote y líder católico español, reconocido por su gran labor en la Iglesia durante su época. Tras su fallecimiento en 1994, fue enterrado en Roma, en la iglesia de Santa María de la Paz.

Sin embargo, recientemente se ha descubierto que su lugar de descanso final no se encuentra en esa iglesia, sino en la Basílica de San Eugenio, también ubicada en Roma. Este importante hallazgo ha causado gran revuelo entre los fieles, quienes siempre han admirado a este ilustre sacerdote.

Don Álvaro del Portillo es conocido por su cercanía y humildad, así como por su gran labor en la formación de jóvenes sacerdotes y en la promoción de la fe católica. Es por ello que su tumba se ha convertido en un lugar de peregrinación para muchos creyentes.

La Basílica de San Eugenio ha confirmado la veracidad de la ubicación de la tumba de don Álvaro del Portillo gracias a documentos históricos y testimonios de personas cercanas al sacerdote. Por lo tanto, se espera que pronto sea inaugurado un monumento en su honor en este lugar tan especial.

Este importante descubrimiento demuestra una vez más la importancia y la huella que dejó don Álvaro del Portillo en la vida de tantas personas. Su legado sigue vivo y su tumba será un lugar de inspiración y reflexión para todos aquellos que visiten la Basílica de San Eugenio.

Conociendo a don Álvaro del Portillo: el futuro santo de la Iglesia Católica

Don Álvaro del Portillo fue una figura fundamental en la historia de la Iglesia Católica. Nacido en Madrid en 1914, fue el primer sucesor de San Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei, y ahora se encuentra en proceso de beatificación.

En su vida, don Álvaro demostró una gran entrega y amor por Dios y su Iglesia, dedicando cada momento a servir y difundir la Palabra de Dios. Fue un hombre de profunda humildad y sencillez, pero a la vez, de una gran fortaleza y firmeza en sus convicciones.

Durante su tiempo al frente del Opus Dei, don Álvaro impulsó la labor de la institución a nivel internacional, expandiendo su mensaje de santificación en lo ordinario a más de 60 países. Además, fue un gran promotor de la labor social y educativa del Opus Dei, fundando numerosas escuelas y centros de formación en todo el mundo.

Sin embargo, más allá de sus logros y obras, don Álvaro dejó un gran ejemplo de vida cristiana, mostrando a todos que la santidad es posible en medio de las tareas cotidianas. Sus virtudes de paciencia, alegría y diligencia fueron una inspiración para todos aquellos que lo conocieron.

Tras su muerte en 1994, la fama de santidad de don Álvaro se extendió rápidamente, y su proceso de canonización fue abierto en el año 2004. En 2014, el Papa Francisco declaró su heroicidad de virtudes, y ahora solo falta un milagro para su beatificación.

Sigamos su ejemplo de vida y pidamos su intercesión en nuestras necesidades. ¡Que su ejemplo nos ayude a crecer en amor a Dios y a los demás!

La celebración de la novena en honor a don Álvaro del Portillo

Cada año, el 12 de mayo, miles de fieles en todo el mundo se reúnen para celebrar la novena en honor a don Álvaro del Portillo, un santo de nuestro tiempo que fue elegido como primer sucesor de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

Don Álvaro, como se le conoce cariñosamente, nació en Madrid en 1914 y dedicó su vida al servicio de Dios y de los demás. Fue un hombre de profunda fe, gran bondad y sabiduría, que supo llevar el mensaje de Jesús a todas las personas que se encontraban a su alrededor.

La novena se celebra durante nueve días, desde el 3 hasta el 11 de mayo, con el fin de prepararnos para la fiesta de don Álvaro el 12 de mayo. Durante estos días, invitamos a todos a unirse a nosotros en la oración, la reflexión y la acción de gracias por su vida y su ejemplo.

La celebración de la novena es una oportunidad para recordar las virtudes de don Álvaro y aprender de su humildad, su entrega generosa a Dios y su amor incondicional por los demás. También es una ocasión para pedir su intercesión ante Dios, para que nos ayude a seguir sus pasos y a crecer en nuestra vida espiritual.

El día 12 de mayo, en muchas partes del mundo, se celebrarán misas en honor a don Álvaro y se rezará la novena en comunidad. Es una ocasión especial para dar gracias por su vida y pedirle su ayuda en nuestras necesidades y peticiones.

Que su ejemplo de amor y entrega a Dios sea una inspiración para todos nosotros en nuestra vida diaria.

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