8  NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA   DÍA OCTAVO

La poderosa novena de la Divina Misericordia: día octavo

Iniciamos con la señal de la Santa Cruz

De nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración por las almas del purgatorio

Señor Jesús, que eres rico en misericordia, te suplicamos que introduzcas en tu corazón desbordante de amor a las almas del purgatorio. Que el poder de tu misericordia apague las llamas purificadoras y glorifique tu misericordia en esa morada. Míralas con ojos de compasión y acógelas en tu corazón, oh Jesús. Tú, que sufriste la dolorosa pasión y muerte por nosotros. Amén.

Corona de la Divina Misericordia

La Corona de la Divina Misericordia se reza preferentemente a las tres de la tarde. Utilizando las cuentas del rosario, iniciamos con la señal de la Santa Cruz. Amén.

''Espira de Jesús'' - Estrofa principal de la Corona

Espira de Jesús, pero la fuente de la vida abierta para las almas. Un océano de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh fuente de vida, misericordia divina inagotable, envuélvenos y desbórdate sobre nosotros. Oh sangre y agua que brotaron del corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros. Jesús, en ti confío.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Credo

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Amén.

Creo en Dios, en su poder y bondad. Desde lo más profundo de mi ser, levanto mis plegarias y oraciones hacia el Altísimo. En tiempos de luz y oscuridad, siempre encuentro consuelo en la fe.

Creencias fundamentales

Creo en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son uno y al mismo tiempo indivisibles. Cada uno de ellos tiene un papel fundamental en mi camino espiritual.

Creo en la Iglesia: La Santa Iglesia Católica, en la comunión de los santos y en la conexión profunda que compartimos como hermanos y hermanas en la fe.

Creo en el perdón: En la misericordia divina que se extiende a aquellos que se arrepienten de corazón. A través del sacramento de la reconciliación, experimento el perdón de mis pecados y la renovación de mi alma.

Creo en la vida eterna: La resurrección de la carne y la promesa de una vida eterna junto a Dios. Esta esperanza es la luz que guía mi existencia y me da fuerzas para superar las pruebas y tribulaciones.

Plegarias y Oraciones

En los momentos más difíciles, elevo mi voz en oración. Padre eterno, te ofrezco el cuerpo, sangre, alma y divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En la dolorosa pasión de Jesús, encuentro misericordia y perdón. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

El amor de Dios trasciende nuestras debilidades, nos cubre con su gracia y nos renueva constantemente. En su amor infinito, encontramos consuelo y esperanza. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

En mi camino espiritual, siempre reconozco la importancia de la misericordia de Dios en mi vida. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

En cada paso que doy, en cada respiración que tomo, en cada pensamiento que tengo, vuelvo mi mirada a la misericordia de Dios. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

Padre eterno, en tu infinita bondad y amor, te ofrezco el cuerpo, sangre, alma y divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero

La pasión de Jesús es un recordatorio del sacrificio supremo que dio por amor a la humanidad. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

La misericordia de Dios no conoce límites, abraza con amor aquellos que se acercan a Él con humildad y arrepentimiento. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

En cada momento, en cada circunstancia, en cada oración, confiamos en la misericordia divina. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

Padre eterno, en ti encontramos esperanza y salvación. A través del sacrificio de Jesús, podemos alcanzar la redención. ¡Ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

Hijo nuestro Señor Jesucristo, expiación de nuestros pecados

Hijo nuestro Señor Jesucristo, expiación de nuestros pecados y los del mundo entero, por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Eterna yo te ofrezco el cuerpo, sangre, alma y divinidad de tu amadísimo hijo nuestro Señor Jesucristo, como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.

Santo Dios, fuerte y misericordioso

Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

Eterno Dios, en quien la misericordia es infinita

Eterno Dios, en quien la misericordia es infinita, y el peso de compasión inagotable, míranos compasivamente y aumenta tu misericordia en nosotros. En los momentos difíciles, no nos desesperemos ni nos desalentemos, pero con gran confianza nos sometamos a tu santa voluntad, que es amor, la misericordia en sí misma. Amén.

Oración al Dios de misericordia

Oración al Dios de misericordia: Oh Dios, cuya misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límite, míranos con tu favor y aumenta tu misericordia dentro de nosotros, para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos, sino que siempre, con gran confianza, nos conformemos con tu santísima voluntad, que es idéntica con tu misericordia, por nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia. En ti confiamos y con voz y el Espíritu Santo, manifestamos misericordia hacia nosotros por siempre. Amén.

Curación de la Misericordia Divina

Curación de la Misericordia Divina: Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita. Desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy tu misericordia, tu compasión, oh Dios, y clama con la potente voz de la desdicha. Dios de benevolencia, no desoigas la oración de...

Intro

Oh Señor bondad, que escapas a nuestra comprensión y conoces nuestra miseria a fondo, te imploramos que nos concedas tu gracia y que aumentes tu misericordia en nosotros para cumplir tu santa voluntad a lo largo de nuestra vida y en la hora de la muerte. Confiamos en tu misericordia para protegernos de los enemigos de nuestra salvación. Esperamos obtener lo prometido por Jesús, a pesar de nuestras limitaciones.

La misericordia divina

"La pequeña acusatoria de sangre y agua"

A María Faustina se le encomendó escribir y recitar esta pequeña acusatoria o sangre y agua, que brotaba del Sagrado Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros. Confía en Él mientras rezas este rosario y recibirás una gran misericordia en la hora de tu muerte, incluso aunque seas un pecador empedernido. Reza este rosario aunque sea una sola vez y obtendrás la gracia de su infinita misericordia.

Oraciones breves a las 3 de la tarde

Oración número 1: "Espíritus de Jesús, tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de tu misericordia inundó el mundo entero. Una fuente de vida insondable, la misericordia divina, anega el mundo entero, derramando sobre nosotros hasta tu última gota de sangre."

Oración número 2: "Oh sangre y agua que brota del corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en ti confío. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén."

El rosario de la misericordia divina

Cuando los pecadores recen este rosario, el Señor promete llenar sus almas de tranquilidad y que serán felices en la hora de su muerte. No sentirán el temor, ya que su misericordia los protegerá en esta última lucha. Si rezas este rosario delante de los moribundos, se calmará la ira de Dios y su insondable misericordia tomará posesión de su alma.

Si estás junto a un moribundo, ponte entre el padre y el alma moribunda, no como justo juez, sino como redentor misericordioso. Si el moribundo ya no puede continuar rezando el rosario, que los que estén con él continúen. Y si hay sacerdotes presentes, ofrezcan este rosario a los pecadores como último socorro. Jesús promete conceder todo lo que se le pida, especialmente la gracia de la conversión y una muerte feliz en gracia.

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