La poderosa gracia de la Divina Misericordia: Séptimo día de la Novena

Día Séptimo: Las almas que veneran la Misericordia Divina

Iniciamos por la señal de la Santa Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

7  NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA   DÍA SÉPTIMO

Las almas que veneran especialmente la Divina Misericordia son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones, siguen adelante confiadas en Su misericordia y unidas a Él. Por tanto, no serán juzgadas con severidad, sino que Su misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu atributo supremo, Tu misericordia infinita. Guarecidas en el corazón de Jesús, estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia y su corazón desbordante de alegría entona cánticos de alabanza a Ti, altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te suplicamos, Señor, muéstrales Tu misericordia de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellas la promesa hecha por Jesús al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia serían asistidas por Él, pues ellas son Su gloria.

A continuación, terminamos con la Corona de la Divina Misericordia. Corona de la Divina Misericordia: "Jesús, confío en Ti". Se reza preferentemente a las tres de la tarde, utilizando las cuentas del Rosario.

Iniciamos por la señal de la Santa Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Inicio: Espiras de Jesús, pero la fuente de la vida bruto para las almas y un océano de misericordia se abrió para el mundo entero. O fuente de vida, misericordia divina inagotable, envuelve a todo el mundo y vacíate sobre nosotros, con sangre y agua que brotaron del corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros. Jesús, en Ti confío.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que...

En este blog religioso cristiano, nos centraremos en rezos, oraciones y plegarias para fortalecer nuestra fe y conexión con Dios. A través de estos momentos de reflexión y comunicación espiritual, podemos encontrar consuelo, guía y esperanza en nuestra vida diaria.

Creencias fundamentales

Creemos en Jesucristo, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen y padeció bajo el poder de Poncio Pilato. También fue crucificado, muerto y sepultado. Sin embargo, al tercer día, resucitó de entre los muertos y subió a los cielos. Ahora, está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Creemos que Jesucristo regresará en el futuro para juzgar a los vivos y a los muertos.

Oración de misericordia

La siguiente oración busca la misericordia divina para nosotros y para el mundo entero:

"Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo, sangre, alma y divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."

Esta oración, repetida con devoción, nos ayuda a reconocer nuestra necesidad de perdón y a buscar la misericordia de Dios tanto para nosotros mismos como para el mundo entero.

Reflexión final

En momentos de desafíos y adversidades, la oración nos fortalece y nos conecta con la gracia divina. A través de la comunicación con Dios, encontramos consuelo, esperanza y dirección en nuestra vida espiritual.

Recordemos que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, y busquemos cultivar una relación profunda y significativa con Él a través de la oración y la comunión.

"Por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."

Rezos, Oraciones y Plegarias

Misericordia y Piedad

Padre eterno, te pedimos que tengas misericordia de nosotros y del mundo entero por la dolorosa pasión de tu amadísimo hijo, nuestro Señor Jesucristo. Ofrecemos su cuerpo, sangre, alma y divinidad como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero. Ten piedad de nosotros y del mundo entero.

Confianza en la Voluntad Divina

En los momentos difíciles, no debemos desesperar ni desalentarnos, sino someternos con confianza a la santa voluntad de Dios, que es amor y misericordia en sí mismo. ¡Confía siempre en su voluntad divina!

Oración por la Misericordia

Oh Dios cuya misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límite, míranos con favor y aumenta tu misericordia en nosotros. En nuestras grandes ansiedades, no desesperemos, sino conformémonos con tu santísima voluntad, que es idéntica a tu misericordia. Amén.

Pedido de Piedad

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero. ¡Te pedimos que tengas piedad de nuestras almas!

Oración de la misericordia divina

Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, desde el abismo es tu abatimiento. Toda la humanidad implora hoy tu misericordia, tu compasión odiosa, y clama con la potente voz de la desdicha. Dios de benevolencia, no ignores la oración de este exilio terrenal, oh Señor.

Implorando la gracia divina

Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a ti, te lo imploramos. Adelante con tu gracia y continúa aumentando tu misericordia en nosotros, para que podamos fielmente cumplir tu santa voluntad a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte. Que la potencia de tu misericordia nos escudo de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, a la que con confianza, como hijos tuyos, aguardamos. La última venida, día que tú solo sabes, y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad.

El Rosario de la Misericordia

El Salvador ordenó a Sor María Faustina que escribiera y difundiera con frecuencia esta pequeña jaculatoria: "O Sangre y Agua derramados del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en vos". Por medio de este Rosario, me complazco en dar todo lo que me pidan. Quien lo rece, alcanzará la gran misericordia en la hora de su muerte. Aunque sea un pecador empedernido, si reza este Rosario, aunque sea una sola vez, logrará la gracia en mi infinita misericordia.

Oraciones breves para la hora de la Misericordia

Oración número 1: Espíritu de Jesús, tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas, y el océano de tu misericordia inundó todo el mundo. Como fuente de vida insondable, misericordia divina, anega el mundo entero, derramando sobre nosotros hasta tu última gota de sangre.

Oración número 2: "O Sangre y Agua, que brota del corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en ti confío."

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

Según Jesús, cuando los pecadores recen este Rosario, sus almas se llenarán de tranquilidad y serán felices en la hora de su muerte. No les afectará el temor, ya que la misericordia les ampara en esta última lucha. Si se besa este Rosario delante de los moribundos, se calma la ira de Dios y su insondable misericordia se apodera de su alma. Cuando veas este Rosario al lado del moribundo, Jesús se pondrá entre el Padre y el alma moribunda, no como justo juez, sino como redentor misericordioso.

Si el agonizante puede, mejor que rece el Rosario. Si ya no puede continuar haciéndolo, los que estén con él, especialmente los sacerdotes, ofrezcan este Rosario a los pecadores como el último socorro. Jesús promete conceder todo lo que se le pida: la gracia de la conversión y de una muerte feliz y en gracia. Pero es necesario rezarlo con fe y devoción.

Arrepentimiento y humildad en el camino de la fe

El arrepentimiento de los pecados cometidos es una parte fundamental de la vida del cristiano. Con humildad, reconocemos nuestras faltas y nos acercamos a Dios en busca de su perdón y misericordia.

La perseverancia en la fe es otra dimensión importante. No debemos desanimarnos ante las dificultades y tentaciones, sino seguir confiando en Dios y manteniendo una vida de obediencia a sus enseñanzas.

La devoción y la confianza en Dios son esenciales en nuestra vida espiritual. A través de la oración y la meditación en su palabra, fortalecemos nuestra relación con él y encontramos consuelo y guía en momentos de incertidumbre.

El poder transformador del perdón de Dios

El perdón de Dios tiene el poder de transformar nuestras vidas. A través del arrepentimiento sincero, podemos experimentar la liberación de la carga de nuestros pecados y recibir su amor y gracia.

Es importante recordar que el perdón de Dios no es algo que merezcamos, sino un regalo que nos ofrece por su infinita misericordia. Nosotros, a su vez, debemos aprender a perdonar a los demás, liberándonos de sentimientos de rencor y resentimiento.

El perdón de Dios nos da la oportunidad de empezar de nuevo y cambiar nuestro modo de vida. Por tanto, debemos valorarlo y buscar vivir en obediencia a su voluntad, amando a nuestro prójimo y buscando la reconciliación en todas nuestras relaciones.

La importancia de la oración y la fe constante

La oración es un medio fundamental de comunicación con Dios. A través de ella, podemos entablar una relación personal con nuestro Creador y expresarle nuestras necesidades, agradecimientos y alabanzas.

La oración nos ayuda a fortalecer nuestra fe y confianza en Dios. Al llevar nuestras preocupaciones y cargas a él, encontramos consuelo y paz en medio de los desafíos de la vida.

Es importante desarrollar una disciplina de oración regular, reservando momentos específicos para estar a solas con Dios. A su vez, también podemos orar en todo momento, manteniendo una actitud de dependencia y conexión con nuestro Padre celestial.

Plegarias de agradecimiento y bendición

Dar gracias a Dios es una parte fundamental de nuestra vida como cristianos. Reconocemos que todo lo bueno que tenemos proviene de su mano y expresamos nuestra gratitud por sus bendiciones diarias.

Además de agradecer, también podemos orar por la bendición de los demás. Intercediendo por ellos, pedimos que Dios los cuide, guíe y les brinde su favor en todas las áreas de sus vidas.

En nuestras plegarias de agradecimiento y bendición, recordemos siempre poner nuestra confianza en Dios, sabiendo que él tiene el control y nos acompaña en cada etapa de nuestro viaje espiritual.

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