6  Octava de consagración a Dios Padre de toda la humanidad    Dia 6

Renovando nuestra conexión divina: La octava de consagración a Dios Padre

Oración preparatoria

Amado Padre, mi creador y mi Dios, prometiste que en todo lugar donde se invoque tu nombre vendrías a bendecirnos. Levántate y ven a descansar en nosotros tus hijos. Revístenos de salvación y permite que gocemos de tu bondad. No desvíes nuestros rostros de tu presencia y danos a conocer tu gracia. Habla con nosotros como lo hiciste con Moisés, haznos saber que tú eres el Padre de toda la humanidad y que podemos volver a ti. Enséñanos tu voluntad y danos una respuesta. Permítenos conocerte y ser conscientes de que tú eres el único Dios y Padre de la humanidad. Te consagramos nuestra vida y deseamos volver a tu casa, estar contigo y hacer tu voluntad en todo. Te amamos, Padre, y nos entregamos a ti. Seguimos a tus enviados para que nos muestren el camino a casa. Hágase en mí según tu palabra por medio de Jesús, nuestro Dios y salvador. No se haga como yo quiera, sino como tú quieras en el Espíritu Santo, nuestro Dios santificador.

Invocación a Dios Padre

Bendícenos, Padre y camina en medio de nosotros, tus hijos. Permite que tu gloria descienda sobre nosotros como fuego transformante de tu ternura, amor y misericordia. Ahora y siempre, amén.

Oración de protección

Amado Dios Padre nuestro, humildemente te pido que en el camino de retorno hacia ti, tus santos ángeles me protejan. Que tus benditos santos del cielo intercedan por mí y que tus almas sufrientes en el purgatorio rueguen por mí, así como yo oro por ellas en este instante. A continuación, rezamos un Ave María.

Amado Padre, nuestro humildemente te pido que en el camino de retorno hacia ti, tus santos ángeles me protejan y que tus benditos santos del cielo intercedan por mí. Que tus almas sufrientes en el purgatorio rueguen por mí, así como yo oro por ellas en este instante. A continuación, rezamos un Ave María.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santo Espíritu Santo, vive en nosotros siempre como templos vivos y bendícenos siempre. Permítenos sentir tu presencia y tu amor incondicional y compasivo. Haz que nos consagremos libremente a ti y que sigamos tu voluntad. Te damos gracias y te pedimos que camines siempre en medio de nosotros, tus hijos. Que tu gloria descienda sobre nosotros como fuego transformador de ternura, amor y misericordia. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Rezo a la Virgen María

Contigo bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a Jesús

Jesús, mi Dios y mi salvador, tanto me has amado que has muerto por mí en la cruz, para que yo también pueda retornar a la casa del Padre y estar junto a él en el cielo. Tú eres el camino, la verdad y la vida. A través de tu santa eucaristía, por favor, sostenme y acompáñame en el camino de retorno a casa. Amén.

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo, mi Dios y mi santificador, Jesús te envío por mí, para que yo pueda retornar a la casa del Padre. Por favor, purifícame, límpiame y lléname con tu luz divina y con tu amor, para que la presencia de Dios pueda habitar en mi. Amén.

Meditación sobre el retorno a Dios

Para el sexto día, meditemos sobre que todos nosotros somos hijos pródigos de Dios nuestro Padre. A cada uno nos ha dotado de la oportunidad de elegir libremente el retorno a Él. Como hijos pródigos de Dios nuestro Padre, recibimos la oportunidad de tomar una decisión libre y sincera de regresar a la casa del Padre, lo que significa decidirse a abandonar la propia voluntad, la vida mundana y pecaminosa, nuestra mundanidad, y convertirnos a fin de regresar a la casa paterna.

Oración del Padrenuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Oración de consagración a Dios nuestro Padre

Para todos los días, te amo padre y me doy completamente a ti en:

  • Alabanza
  • Agradecimiento
  • Arrepentimiento
  • Herencia
  • Fidelidad
  • Consagración

Padre amado, por favor, acepta el ofrecimiento de todo mi ser: cuerpo, mente y alma. Te alabo por tu creación, por tus obras y maravillas. Te agradezco por darme la vida y por todo lo que has hecho por mí. Te ofrezco todo aquello que con tanta generosidad me has concedido. Con toda sinceridad me arrepiento de no conocerte, amarte y servirte, ni honrarte como debería. En esta oportunidad, quiero asumir mi herencia como hijo tuyo, con todo el gozo. Amén.

Promesa de fidelidad y consagración a Dios

Padre celestial, en tu divina presencia, te entrego mi vida y la de mi familia. Me consagro a ti, con la firme promesa de ser fiel a tu voluntad. Te pido la gracia, la firmeza y la perseverancia en mi fe. Te amo y te ofrezco todo mi ser. Permíteme ser un auténtico hijo tuyo, un amigo íntimo que te ama sobre todas las cosas.

Petición de guía y presencia divina

Padre amado, te pido que envíes a María para que me conduzca hacia Jesús. Que Jesús me envíe el Espíritu Santo para que ellos puedan habitar en mí. Quiero ser un templo vivo, preparado por María, dedicado por Jesús y purificado por el Espíritu Santo. Permíteme estar siempre en ti y contigo.

Petición de misericordia y paz

Padre celestial, te ruego por el bien de la humanidad, ten misericordia de todos tus hijos en su pasado, presente y futuro. Trae la paz al mundo y reúne a todos tus hijos alrededor tuyo. Que venga tu reino y se haga tu voluntad en la tierra y en el cielo. Amén.

Letanías para todos los días

Señor, ten misericordia. Señor, ten misericordia. Cristo, ten misericordia. Cristo, ten misericordia. Señor, ten misericordia. Señor, ten misericordia. Cristo, oye nuestras peticiones. Cristo, por tu bondad, óyenos.

Dios Padre del Cielo, ten misericordia de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros. Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Dios Padre nuestro, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, teniendo en cuenta el arca de Noé, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, manifestándote a Moisés y a sus hijos durante ocho días de consagración y ofrecimiento, ten misericordia de nosotros.

Padre amoroso, habiendo instituido los ocho días de fiesta de los Tabernáculos, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, aceptando las ofrendas de purificación de tus hijos en el ritual de limpieza de ocho días, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, glorificado por David, el octavo hijo, cuando llevó el arca de la alianza a la ciudad de David, ten misericordia de nosotros.

Padre amoroso, escuchando el llanto de arrepentimiento de David mientras cantaba en su arpa de ocho cuerdas, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, derramando tu amor y gracia sobre tus hijos todos los días, ten misericordia de nosotros. Padre amoroso, perdona nuestras faltas, fortalécenos en la fe y guíanos hacia la vida eterna. Amén.

Padre nuestro, te glorificamos y te pedimos misericordia. En diferentes momentos de nuestra historia de salvación, te has revelado a nosotros y has mostrado tu amor inmenso. A través de la oración y consagración, podemos acercarnos y honrarte. En este artículo, reflexionaremos sobre el significado de la oración del Padre nuestro y cómo podemos vivirla en nuestra vida diaria.

El Padre nuestro en diferentes momentos

Padre amoroso, tú has sido glorificado en varios momentos significativos:

Habiendo completado la casa en el Señor: Como Salomón completó la casa, llena nuestro templo interior con tu majestad y permite que vayamos contigo en nuestra vida diaria.

Habiendo purificado el templo: Ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados, como hiciste cuando los macabeos purificaron el templo profanado durante la fiesta de la dedicación.

Habiendo hecho una nueva alianza: A través de Jesús, tu hijo vivo, has establecido una nueva alianza con nosotros. Permítenos experimentar tu misericordia y vivir en unidad contigo.

Habiéndote revelado a tu hijo Jesús: En la transfiguración y en otros momentos, te has revelado a través de Jesús. Permítenos conocerte más profundamente y responder a tu llamado.

Habiéndote manifestado en las heridas de Jesús: Cuando Jesús mostró sus heridas a Tomás, revelaste tu gloria y tu amor inmenso. Te pedimos que tengas misericordia de nosotros y fortalezcas nuestra fe.

Oración de entrega y consagración

Padre amoroso, deseamos entregarnos completamente a ti y consagrarnos a tu voluntad. Queremos decir "sí" a todo lo que quieres para nosotros. Permítenos vivir en armonía con tu plan divino y difundir tu amor en la tierra.

Puede decir en nuestro corazón: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú. Concédeme el privilegio de darte mi "sí" en todas las cosas, porque sé que tú eres puro amor y puedes transformar todo en amor puro. Hacer tu voluntad nunca podrá lastimarme ni herir a nadie, solo puede llevarme más cerca de ti y difundir tu luz y tu amor. Ayúdame a volver a ti y a cumplir tu voluntad en mi vida."

La importancia de seguir la voluntad de Dios

La voluntad de Dios es la guía que debemos seguir en nuestra vida. Al darle pasos hacia Su voluntad, encontramos orden, ritmo y armonía. Sin embargo, al alejarnos de ella, nos sumergimos en el caos y la discordia.

Deja que la voz de Dios te llame gentilmente a cumplir con Su divina voluntad. Al reconocer que Su voluntad es amor, aún cuando pueda parecer difícil o dolorosa, confiamos plenamente en Él como nuestro Padre que solo quiere lo mejor para nosotros.

Tú eres mi padre, y tú me amas. Solo deseas que regresemos a casa para estar junto a ti. No hay nada que desee más que seguir el ritmo y armonía de tu divina voluntad. Amén.

La oración del Padre Nuestro

Medita sobre el significado de la oración del Padre Nuestro. ¿Cómo cambiaría esto tu vida? ¿Cómo afectaría esta entrega completa a tu relación con Dios y con tu prójimo?

Oración conclusiva

Amado Dios, Padre nuestro, te amamos, te adoramos y nos consagramos a ti. Te pedimos que nos salves del mal que siempre está presente en medio de nosotros. No nos abandones, ni ahora ni en los momentos de angustia. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Esta consagración cuenta con la licencia eclesiástica del Obispo Nicolás de Antonio, Vicario para el Apostolado Latinoamericano en su Obispado de Nueva Orleans. Gracias por escuchar esta oración. Si te ha gustado, te invitamos a colaborar con Oraciones para Todos, suscribiéndote a nuestro canal, compartiendo este artículo y dejando tus intenciones en los comentarios. ¡Dios los bendiga!

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