6 Novena De Justo Juez DÍA SEXTO  para librar de enemigos injusticias males y enfermedades

La poderosa Novena de Justo Juez para protegerte de enemigos y enfermedades

Un cordial saludo a toda la comunidad de "Oraciones para Todos". Hoy vamos a realizar la poderosa novena al Justo Juez para liberarnos de enemigos, injusticias, males y enfermedades.

Día 6: La señal de la cruz

Vamos a iniciar por la señal de la santa cruz: "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, amén".

Acto de contrición: "Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, creador, padre y redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido..."

Oración al Justo Juez

Para todos los días, recitamos la siguiente oración:

Bienaventurado Justo Juez, hijo de la Sagrada Virgen María, te pido que me protejas y me libres del peligro y de toda maldad. Cúbreme con tu manto sagrado y socórreme en la angustia. Aparta a mis enemigos para que no me vean ni me alcancen. Imploro tu auxilio y tu sagrada compañía, como la tuvieron los apóstoles que siempre contaron con tu resguardo. No me faltes, Señor eterno, y permite que la Virgen María, con su bondad, acompañe mis momentos de prueba. Dame tu protección, luz de luz, misericordia y dicha. Te suplico, en esta novena, que me cobijes y resguardes, así como la Virgen María acompañó su angustiosa pena. Permítele hacerlo en mis instantes de prueba. Clemencia, señora madre, tú me conoces, no me dejes. Amén.

Oración preparatoria

Para todos los días, recitamos la siguiente oración preparatoria:

Dios ha ocupado su lugar entre los jueces celestiales para dictar sentencia contra ellos. Hasta cuando harán ustedes juicios falsos y se pondrán de parte de los malvados. Hagan justicia al débil y al huérfano, hagan justicia al pobre y al necesitado. Libren a los débiles y pobres, y defiendan a los malvados. Pero ustedes no saben, no entienden, andan en la oscuridad. Tiemblan los cimientos de la tierra. Yo dije que ustedes son dioses, que todos son hijos del Amado. Sin embargo, morirán como todo hombre, caerán como cualquier tirano o dios. Disponte a juzgar la tierra, pues tú eres el dueño de todas las naciones."

Credos y padres nuestros

Se rezan a continuación tres Credos y tres Padres Nuestros.

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en...

El siguiente artículo trata sobre las creencias religiosas cristianas, en particular, el Creo en Dios Padre Todopoderoso. Estas palabras expresan la fe en la existencia de Dios como un ser supremo y poderoso creador del cielo y de la tierra.

Jesucristo y el Espíritu Santo

La fe cristiana también se fundamenta en la creencia en Jesucristo, el hijo único de Dios. Como se menciona en el Credo, Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen y padeció bajo el poder de Poncio Pilato. La frase "padeció bajo el poder de Poncio Pilato" destaca la importancia del sacrificio de Jesucristo por la humanidad.

La Resurrección y la Vida Eterna

El Credo también menciona la muerte y resurrección de Jesucristo. Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día y ascendió a los cielos, donde está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Esta creencia en la resurrección de Jesucristo es fundamental en la fe cristiana, ya que representa la promesa de vida eterna para aquellos que creen en él.

El Espíritu Santo y la Iglesia

Además de Dios y Jesucristo, el Espíritu Santo también ocupa un lugar importante en la fe cristiana. Creemos en el Espíritu Santo y en la santa Iglesia Católica. La frase "Creo en el Espíritu Santo y en la santa Iglesia Católica" destaca la importancia de estos elementos en la vida espiritual de un cristiano.

El Padre Nuestro

El artículo también incluye una oración muy conocida en el cristianismo, el Padre Nuestro. Esta oración, enseñada por Jesús a sus discípulos, es una forma de comunicarse con Dios y expresar nuestras peticiones y agradecimientos. Su frase "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre" resalta el llamado a establecer una relación cercana con Dios y reconocer su santidad.

El Juicio de Dios

En las escrituras cristianas, se menciona que Dios vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. La frase "Nuestro Dios viene, pero no en silencio" enfatiza la creencia en un Dios que tomará acción y hará justicia. Es también una invitación a estar preparados para el juicio de Dios.

El juicio y la misericordia de Dios

El cielo declara que Dios es juez justo y escucha a Israel, pueblo mío. Voy a poner las cosas en claro contigo: yo soy Dios, yo soy tu Dios. No te desprecio por los sacrificios y holocaustos que siempre me ofreces.

No te pido becerros de tu ganado ni machos cabríos de tus corrales.

Pues míos son todos los animales salvajes, lo mismo que los ganados de las serranías. Mías son las aves de las montañas y todo lo que bulle en el campo.

Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, pues el mundo es mío, con todo lo que hay en él. ¿Acaso me alimento de carne de toros o bebo sangre de machos cabríos?

Sea la gratitud de ofrenda a Dios y cumple al Altísimo sus promesas. Llámame cuando estés angustiado, yo te libraré y tú me honrarás.

Pero al malvado, Dios le dice: "¿Qué derecho tienes de citar mil leyes o mencionar mi pacto? Si no te agrada que yo te corrija, ni das importancia a mis palabras. Al ladrón lo recibes con los brazos abiertos, te juntas con gente adúltera para el mal y para inventar mentiras, se te sueltan la lengua y los labios calumnian a tu hermano. Contra tu propio hermano lanzas ofensas."

Todo esto has hecho y me he callado. Pensaste que yo era igual que tú, pero voy a acusarte cara a cara. Oye, ajustarte las cuentas. Entiendan bien esto, ustedes que olvidan a Dios: no sea que empiece yo a despedazarlos y no haya a quien los libre. El que me ofrece su gratitud me honra, yo salvo al que permanece en mi camino.

Plegarias y rezos

A continuación rezamos tres credos y tres padres nuestros:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Pide ahora por tus intenciones personales. Si deseas, compártelas en los comentarios.

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado. Descendió a los infiernos y resucitó al tercer día. Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Oración del Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Oración final

Señor, tú eres justo. Rectos son tus decretos, todos tus mandatos son justos y verdaderos. Me consume el celo que siento por tus palabras, pues mis enemigos se han olvidado de ellas. Tu promesa ha pasado las más duras pruebas, por eso la amo. Este siervo tuyo, humilde soy y despreciado, pero no me olvido de tus preceptos. Tu justicia siempre justa y tu enseñanza la verdad. Me he visto angustiado y en aprietos, pero tus mandamientos me alegraron. Tus mandatos son siempre justos. Dame entendimiento para que pueda yo vivir. Amén.

Oración del Salmo 23

Tú, Señor, estás conmigo. El Señor es mi pastor, nada me falta. Me hace descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de aguas tranquilas. Me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo. Tu vara y tu cayado me infunden aliento. Preparas para mí una mesa frente a mis enemigos. Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Ciertamente tu bondad y tu misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por siempre. Amén.

Inspiración y confianza en Dios

En momentos de dificultad, el Señor siempre nos inspira confianza y nos guía. Su vara y su bastón son símbolos de su protección y cuidado constante. Nos prepara un banquete incluso ante los ojos de nuestros enemigos, recordándonos que no debemos temer, pues Él está a nuestro lado.

Dios derrama su bondad y amor sobre nosotros

El Señor es generoso y nos llena de bendiciones. Ha advertido perfume en nuestra cabeza, lo cual simboliza la gracia divina y nos colma de alegría. Sus acciones abundan en bondad y su amor nos acompaña a lo largo de nuestros días. Como buenos siervos suyos, encontramos paz y consuelo en su casa, pues allí viviremos por siempre.

Terminamos nuestra novena en oración

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, finalizamos esta novena. Agradecemos a Dios por su presencia constante en nuestras vidas y por escuchar nuestras plegarias. Te damos gracias, Señor, por tu amor incondicional y tu gracia abundante. Mantenemos la esperanza de que nuestras intenciones serán escuchadas y cumplidas por tu infinita misericordia. Amén.

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