La poderosa novena a la Venerable Santísima Cruz: Día 4

Iniciamos con la señal de la Santa Cruz

De nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

4  NOVENA A LA VENERABLE SANTÍSIMA CRUZ DIA 4

Acto de Contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.

Pésame por el infierno que merecía y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan amable como Vos. Y porque con mis pecados he sido causa de la Pasión y muerte de mi Redentor Jesús. Antes querría haber muerto que haberos ofendido y propongo firmemente, ayudado por Tu divina gracia, no pecar más y apartarme de todas las ocasiones de pecado. Jesús mío, misericordia, misericordia y perdón.

Se recomienda rezar este Acto de Contrición todos los días antes de comenzar la Novena y también se recomienda que se rece en toda ocasión antes de acostarse. Es un Acto de Contrición perfecto que, si no hay sacerdote, puede suplir en caso de necesidad extrema al confesor. Si se reza debidamente pidiendo perdón sincero a Dios, así lo enseña la doctrina cristiana.

El que no tiene confesor, ¿qué hará para salvarse? Un Acto de Contrición sincero, pero debe posteriormente, apenas se pueda, realizar la confesión ante un sacerdote como es debido. En caso de pecados graves, suple en caso de peligro de muerte, puesto en la presencia de alguna imagen de Cristo crucificado o de la Santísima Cruz. Seguirá el Acto de Contrición.

Cuarto día de salud, oh Cruz Santísima

Con todos los santos apóstoles y doy al Señor con ellos todas cuantas gracias puedo.

Porque su virtud se convirtieron tantas almas, tanto de obstinados pecadores como de apóstatas y gentiles. Que, alumbrados de tu indeficiente luz, abandonaron sus errores, confesando una fe, un bautismo, una iglesia, una verdadera ley y un Dios y Señor de todo que ser adorado para siempre. Amén.

Oraciones

A continuación, oramos cinco padres nuestros y cinco avemarías:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Padre nuestro

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Oración al Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, amén.

Antífona a la cruz

¡Cruz santísima, más resplandeciente que todos los astros y más santa que los santos!

Para el mundo célebre, para los hombres amables. Que sólo fuiste digna de contener en tu gremio todo el rescate del mundo.

Dulce leño, dulces clavos, dulces penas, que toleradas en ti por mi Señor Jesucristo fueron el remedio nuestro.

Salva a todos los cristianos que en este día repite en tus alabanzas. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Oración diaria a la cruz

¡Cruz santísima, nobilísima entre todos los árboles frondosos que hermosean el jardín ameno de la militante Iglesia!

Reina del padre astro, el Hijo, sello del Espíritu Santo, honra y gloria del mismo crucificado.

Crédito de las maravillas de Dios, oliva frondosa, cedro escogido de Dios, alma encumbrada en el jardín de la Iglesia.

Siempre es excelso trono sagrado del omnipotente Rey, árbol de la vida y fuente de la bienaventuranza.

Te adoro y humildemente te la doy a Dios, muchas gracias poniendo en objetos misteriosos brazos mi necesidad presente con todas las de la.

La oración es una parte fundamental de la vida cristiana. A través de la comunicación con Dios, podemos encontrar consuelo, fortaleza y guía espiritual. En este blog, te presentaremos una serie de rezos, oraciones y plegarias que te ayudarán a cultivar tu relación con Dios y a profundizar tu fe.

La importancia de la oración

La oración es una poderosa herramienta espiritual que nos conecta con lo divino. A través de ella, podemos expresar nuestros anhelos, agradecimientos y peticiones a Dios. Además, la oración nos ayuda a mantenernos centrados en lo que realmente importa y a encontrar consuelo en momentos de dificultad.

Rezos y plegarias

El poder de la oración radica en la sinceridad y la fe con la que se realiza. A continuación, te presentamos tres poderosas plegarias que puedes utilizar en tu vida diaria:

Oración a la Santísima Virgen de Dolores

"Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén."

Esta bella oración dirigida a la Virgen de Dolores nos invita a confiar en su intercesión y a buscar su ayuda en momentos de dificultad. Eleva tus peticiones a la santa madre y confía en su poderosa intercesión.

Oración a la Santa Cruz

"Querida Santa Cruz, te adoro y venero como el más sagrado símbolo de redención. Acompáñame siempre y permíteme cargar mis propios sufrimientos con fe y valentía. Ayúdame a encontrar los frutos de la redención a través de la cruz. Amén."

Esta oración nos recuerda la importancia de cargar nuestra propia cruz y confiar en la redención de Cristo. La Santa Cruz simboliza la entrega y el amor de Jesús, y al recurrir a ella, encontramos fuerza y consuelo en momentos de dificultad.

Oración por una vida llena de bendiciones

"Señor, te ruego que bendigas mi vida y aumentes mi fe. Ayúdame a ser un buen siervo y a vivir de acuerdo a tus enseñanzas. Que tu amor y tu gracia estén siempre conmigo y que pueda ser un instrumento para mostrar tu amor al mundo. Amén."

Esta oración nos invita a buscar una vida guiada por los preceptos de Dios y a ser una manifestación de su amor en el mundo. Al rezar esta oración, pide por la bendición y la gracia divina para vivir una vida de fe y servicio al prójimo.

Alabanzas a la Cruz

Por los siglos y eternidades, tus alabanzas cantemos. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve escala de Jacob, consuelo de pecadores. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve muy preciosa vida, amado centro de Dios. Prendenme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve fructífera oliva, luz de la paz y medio de los enojos más severos. Prendenme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve milagrosa nave que llevas al pasajero al feliz puerto. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, bendita salud y oraciones. Cruz bendita te ofrecemos, pues no tiene el cielo más que los que en tus brazos vemos. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, tú eres la insignia y la señal del cristiano verdadero, guardas y defiendes de los enemigos nuestros. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve santísima cruz, salve dulcísimo leño, árbol cuyo fruto es Cristo, mi redentor verdadero. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve levantada palma, laurel y triunfo feliz del Hijo de Dios eterno. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve o misterioso tálamo y florido leño, en cuyos brazos Jesús durmió de la muerte el sueño. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve instrumento sonoro donde el cisne más supremo en tonos dulces canciones al morir por mí remedio. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve arca soberana que encierra el gran misterio del purísimo tesoro de todo el mundo remedio. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero, salve báculo y descanso del pastor divino, sueño que por buscar el rebaño ha dado el último aliento. Aprenderme de vuestros clavos, preciosísimo madero.

Oración final para todos los días

Señor mío Jesucristo, quedaos, redimir al mundo eligiendo el instrumento de la santa cruz. Concédenos, por la virtud que comunicásteis a este sagrado leño, que merezcamos cargar la cruz de nuestro estado con resignación y perseverancia, y que merezcamos ver gloriosamente en el cielo tan lúcido estandarte. Amén.

A la santa cruz venid, oh cristiano, adorémosla. La cruz ensalzemos de nuestro Jesús. Dichosa esa alma que tiene presente a quien con ardiente afecto le ama. Oh cruz adorable, yo te amo, te adoro, gracias tesoro, emblema de amor. Quisiera imprimir, tema grabarte en mi pecho en llanto deshecho, deshecho de amor. Oh almas amantes venidas al reposo, Jesús qué amoroso te abrazo.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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