La poderosa Novena a San Judas Tadeo: ayuda en casos difíciles y desesperados

Iniciamos por la señal de la Santa Cruz

De nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

3 NOVENA A SAN JUDAS TADEO  PARA CASOS MUY DIFICILES PERDIDOS DESESPERADOS DIA 3

Día 3 - Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, creador, padre y redentor, por ser tú quién eres, bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados. Propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta, ayudado de tu gracia. Propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Oración a San Judas Tadeo

Oh glorioso y ximo apóstol San Judas, siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado. Pero la iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí que soy tan miserable y asus. O te ruego de ese privilegio especial a ti concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos. Particularmente, realiza aquí cada una de tus súplicas especiales. Y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad. Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector, y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.

Letanías de San Judas Tadeo

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, hoy nos escucha. Cristo, ten misericordia de nosotros. Padre celestial, ten piedad de nosotros. O Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. O Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

San Judas, pariente de Jesús y María, ruega por nosotros. San Judas, que viviendo en la tierra fuiste digno de ver a Jesús y María y de gozar de su compañía, ruega por nosotros. San Judas, elevado a la dignidad de apóstol, ruega por nosotros. San Judas, que tuviste el honor de contemplar a tu divino maestro humillarse a lavar tus pies, ruega por nosotros. San Judas, que en la última cena recibiste la sagrada Eucaristía de las manos de Jesús, ruega por nosotros. San Judas, que después del profundo dolor que te causó la muerte de tu querido maestro, tuviste el consuelo de contemplarlo resucitado de entre los muertos y asistir a su gloriosa ascensión, ruega por nosotros. San Judas, que fuiste lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, ruega por nosotros. San Judas, que predicaste el Evangelio en Persia, ruega por nosotros.

Ruega por nosotros, San Judas Tadeo

San Judas Tadeo es conocido como el santo de los casos desesperados y perdidos. A lo largo de su vida, realizó grandes milagros y tuvo un ferviente amor por Jesucristo. A través de su intercesión, podemos encontrar esperanza y consuelo en nuestros momentos de aflicción. Te invitamos a unirte en esta novena en honor a San Judas Tadeo, para que podamos experimentar su poderosa intercesión en nuestras vidas.

La importancia del celo por la fe

Una de las virtudes destacadas en la vida de San Judas Tadeo es su gran celo por la fe. El verdadero celo es la muestra más clara y natural del amor a Jesucristo. Jesús desea la gloria de su Padre y la salvación de las almas, y San Judas manifestó este amor y celo a través de sus acciones. Esta virtud es también un llamado para todos los cristianos a defender y vivir su fe con fervor.

La intercesión de San Judas en nuestras vidas

San Judas Tadeo es un poderoso intercesor ante Dios. A través de su amor y celo por la fe, podemos confiar en su ayuda en momentos de aflicción y desesperanza. San Judas intercede por nosotros para que nos veamos libres de malos pensamientos y de las asechanzas del demonio. También nos protege en la hora de la muerte, intercediendo por nuestra salvación y acompañándonos en ese momento crucial.

Promesas y bendiciones

Al rezar esta novena a San Judas Tadeo, podemos confiar en la promesa de Jesús de concedernos sus bendiciones. San Judas nos enseña a arrepentirnos de nuestros pecados y a recibir dignamente los santos sacramentos, para alcanzar un juicio favorable y ser admitidos en la compañía de los bienaventurados. También podemos confiar en que San Judas intercede por nosotros para que aumente la fe, la esperanza y la caridad en nuestros corazones.

San Judas, el apóstol fiel:

San Judas, uno de los doce apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, fue un hombre valiente y piadoso que dedicó su vida a difundir el evangelio y a luchar por la gloria de Dios. No solo predicó en las naciones más lejanas, sino que también dio su sangre y su vida en glorioso martirio en Persia.

Jesús dijo: "Ustedes, sin embargo, queridos míos, acuérdense de las palabras que les fueron antes dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Les dijeron que en los últimos tiempos vendrían unos impíos que seguirían sus pasiones llenas de impiedad. Estos son los que se separan de la grey de Jesucristo, hombres sensuales que no tienen el Espíritu de Dios."

Tomemos a San Judas como ejemplo de zelo por la gloria de Dios y la salvación de nuestro prójimo. Sigamos sus palabras y el ejemplo de su vida consagrada al servicio de Jesús.

Oraciones finales:

Pidamos ahora por nuestras intenciones personales. Si deseas, compártelas en los comentarios.

Padre nuestro: Que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María: Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre: Y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de alabanza y bendición

Y siempre, por los siglos de los siglos, amén. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén.

Oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, amén.

Invitación a colaborar con oraciones para todos

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