Descubre el poder de la Novena a María La que desata nudos

Día 2: Iniciando con humildad y contrición

Acto de contrición: Señor mío, Jesús mío, me pesa de todo corazón haber Te ofendido mucho y haberTe amado poco. Animado por Tu misericordia, propongo rechazar el pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Y si caigo, tomaré la mano de mi madre y me levantaré en seguida. Te ofrezco mi vida en reparación por mis muchas faltas y por las faltas de todos los que ofenden tu sagrado corazón. Amén.

2 Novena a María La que desata nudos    DIA SEGUNDO 2

Oración inicial: Recibe nuestra intención, Santa María

Madre nuestra María, Tú que estás en los nudos, recibe esta novena por la siguiente intención: (*nombre de la intención*). Continuamos desatando los nudos que enredan mi vida y dame un corazón sencillo como el tuyo. Amén.

Oración para todos los días: Desatando los nudos con la intercesión de Santa María

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre. El maligno nunca fue capaz de enredarse con sus confusiones. Ya junto a tu Hijo, intercediste por nuestras dificultades y con toda sencillez y paciencia nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja en nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como madre nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, madre de Dios y madre nuestra, Tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por Tu gracia, por Tu intercesión y con Tu ejemplo, líbranos de todo mal, señora nuestra. Desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas. La Biblia habla en nuestra Santa María: "El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será santo y será llamado Hijo de Dios'".

Meditación: Siguiendo el ejemplo de María para alcanzar la santidad

María, hierba fiel de nuestro Dios, entregó su vida para cumplir Su voluntad. En Su vientre, Cristo nació de la María virgen, concebido por la gracia del Espíritu Santo. Por eso, Jesús fue santo desde su nacimiento. Nosotros traemos el pecado original y debemos ser bautizados para librarnos de él. Debemos seguir el ejemplo de Jesucristo en Su estancia en este mundo. Busquemos siempre acercarnos a la santidad para que seamos recibidos en la vida eterna de nuestro Dios.

*Rezar un Padre Nuestro*

*Rezar diez Avemarías*

*Rezar un Gloria*

Rezo a la Virgen María

¡Dios te salve, María, llena eres de gracia!

El señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

La importancia de la oración

La oración es una parte esencial de nuestra vida espiritual. Nos permite comunicarnos con Dios y expresar nuestras necesidades, agradecimientos y preocupaciones. Es a través de la oración que establecemos una conexión directa con nuestro Creador y fortalecemos nuestra fe.

En el texto del Ave María, podemos encontrar palabras poderosas para dirigirnos a la Virgen María, quien intercede por nosotros ante Dios. "Dios te salve, María, llena eres de gracia" es un recordatorio de la importancia de la gracia divina en nuestras vidas. La gracia de Dios nos fortalece y nos ayuda a superar nuestros desafíos.

En "El señor es contigo" reconocemos la presencia y el amor constante de Dios en nuestras vidas. Al saber que Dios está con nosotros, encontramos paz y consuelo en cada momento de nuestras vidas.

El reconocimiento de "bendita tú eres entre todas las mujeres" destaca la importancia y el papel especial de María en la historia de la salvación. Como madre de Jesús, ella desempeñó un papel único y significativo en la redención de la humanidad.

"Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús" nos recuerda la importancia central de Jesucristo en nuestra fe. Él es el Salvador que nos ha liberado del pecado y nos ha ofrecido la salvación eterna.

Finalmente, la petición de "ruega por nosotros pecadores" nos anima a confiar en la intercesión de María. Ella es una madre amorosa y compasiva que está dispuesta a ayudarnos y guiarnos en nuestro camino hacia Dios.

La oración al final, "Ahora y en la hora de nuestra muerte" muestra nuestra confianza en la protección de María en todas las etapas de nuestra vida, incluyendo el momento de nuestro fallecimiento, cuando más necesitamos el consuelo y la guía espiritual.

A través de esta oración, expresamos nuestro amor y gratitud a Dios y buscamos la ayuda y la protección de la Virgen María en nuestras vidas.

Oración a Nuestra Virgen Santa Madre Desatanudos

¡Oh Santa María, llena de gracia de Dios! Tú que con tus años de vida estuviste siempre a la voluntad de nuestro Dios Padre, siendo difícil carnada para el maligno, quien no pudo enredarse en sus tentaciones. En compañía de tu hijo, nuestro Señor Jesucristo, intercede por nuestras aflicciones. Con tu gran humildad y ese ejemplar para nuestras vidas, oh Santa María, eres nuestra madre eterna y misericordiosa. Con tu gran corazón materno, desvanece los nudos que hay en nuestras vidas.

Por eso te pedimos hoy que nos liberes de las ataduras, tentaciones y confusiones que nos acechan. Confiamos en tu infinita misericordia, en tu divina intercesión. ¡Danos la libertad del mal!

Oh madre santísima, desata los nudos que nos permiten vivir con fe ante nuestro Dios. Líbranos de toda confusión y pecado. Sé parte de nuestra vida cada día, para que nuestra fe sea como la tuya, confiada plenamente en la voluntad de Dios. Pongo mi corazón a tu disposición, hazme un ser humano vulnerable a tus enseñanzas, a tus más hermosas virtudes: la paciencia, el amor, la confianza y la humildad para reconocer mis errores, y sobre todo, la fe en nuestro Dios. Amén.

Oración de Consagración

Santa Madre Maríam, Virgen María santísima, madre de todos los fieles. A ti, que tienes el don de desatar los nudos de nuestras vidas, hoy me inclino y arrodillo ante tu presencia para consagrarme a ti, madre mía. Hoy pongo mi vida a tu disposición, todo mi ser para lavarte y consagrarte. Acepta este humilde fiel que se dirige a ti para recibir tus favores divinos.

Oh virgen madre misericordiosa, tú que tienes la capacidad de desatar los nudos de nuestras vidas, hoy te pido con fe que guardes mi vida. No permitas que las tentaciones del maligno tengan poder en mi camino. Te pido que limpies mi corazón y mi mente de todo pensamiento negativo que puede afectar mi bienestar. No permitas que el maligno confunda mi fe en nuestro Dios y tu hijo amado, Jesucristo. Virgen amada y misericordiosa, ilumina mi camino y toda mi vida con tu luz inmaculada. Tú eres fuerza para mi ser, tú eres aliento para mis caídas, guíame en toda ocasión, intercede en cada momento por mi alma para que sea purificada y esté llena de la presencia de nuestro Señor Jesucristo.

Oh madre santísima, desata los nudos de mi vida. Amén.

Letanía Final

Santa María, madre de la consolación, tú que saltas los nudos, ruega por nosotros. San José, ruega por nosotros. San Miguel Arcángel, ruega por nosotros. Santo Padre Pío, ruega por nosotros. San Benito, ruega por nosotros. San Antonio de Padua, ruega por nosotros. Santamaría de Belén, ruega por nosotros.

Santos que interceden por nosotros

Por nosotros, santos Francisco y Clara, rueguen. Por nosotros, santos Teresa y Juan de la Cruz, rueguen. Por nosotros, santos pastores de Fátima, rueguen. Por nosotros, san Juan Diego, ruega. Por nosotros, santa Juana de Arco, ruega. Por nosotros, santa Hildegarda, ruega. Por nosotros, beata Concepción Cabrera, ruega. Por nosotros, santa Postino, ruega. Por todos los ángeles y santos, rueguen. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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