Novenas a la Venerable Santísima Cruz: Segundo día de oración y devoción

Comenzamos la novena a la Venerable Santísima Cruz con la señal de la Santa Cruz. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2  NOVENA A LA VENERABLE SANTÍSIMA CRUZ DIA 2

Acto de Contrición

Pésame: Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Me pesa por el infierno que merecía y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa, porque pecando he ofendido a un Dios tan bueno y tan amable como tú. Con mis pecados, he sido causa de la Pasión y Muerte de mi Redentor Jesús. Antes querría haber muerto que haberte ofendido. Propongo firmemente, ayudado por tu divina gracia, no pecar más y apartarme de todas las ocasiones de pecado. Jesús mío, misericordia, misericordia y perdón.

Se recomienda rezar este Acto de Contrición todos los días antes de comenzar la novena, y también antes de acostarse. Es un acto de contrición perfecto que, en caso de necesidad extrema y sin sacerdote presente, puede suplir al sacramento de la confesión. Sin embargo, se debe realizar una confesión adecuada ante un sacerdote tan pronto como sea posible, especialmente en el caso de pecados graves.

Oración a la Cruz Santísima

Segundo día de salud, oh Cruz Santísima: Con todos los santos patriarcas te adoro, Señor, y te doy gracias porque dignaste honrarte al convertirte en la morada de la Reina de los Ángeles, y más aún, al ser el medio por el cual lavaste con tu preciosa sangre las manchas de mis pecados. Me pesa, de todo corazón, por todas las ofensas que he cometido contra ti en mi vida. Propongo enmendarme una y mil veces y espero tu infinita misericordia para perdonármelas.

Padre Nuestro y Glorias

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

El Padrenuestro es una de las oraciones más recitadas en el cristianismo. En esta plegaria, nos dirigimos a Dios como nuestro Padre celestial y le pedimos guía y protección en nuestra vida diaria. A través de esta oración, expresamos nuestra fe y dependencia de Dios.

El Padrenuestro:

"Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal".

Importancia del Padrenuestro

En esta poderosa oración, reconocemos a Dios como nuestro Padre celestial y le pedimos que su voluntad se haga tanto en el cielo como en la tierra. Le pedimos que provea nuestras necesidades diarias, tanto físicas como espirituales, y que nos perdone como nosotros perdonamos a los demás. También le pedimos que nos guíe y nos proteja del mal y de caer en tentación.

Reflexiones

El Padrenuestro nos recuerda la importancia de buscar a Dios y confiar en su provisión. Nos enseña a perdonar a aquellos que nos han ofendido y a depender de Dios para nuestra protección y fortaleza. A través de esta oración, fortalecemos nuestra relación con Dios y nos acercamos a su amor y gracia.

Aumento de la virtud y crédito

Bien de mi alma aumento de la virtud y crédito de ti misma qué es lo que yo más deseo, y sobre esto una acertada feliz y dichosa muerte. Y que por ti me reciba el que por ti se dignó redimirme, que es mi señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos. Amén.

Tres Ave Marías a la Santísima Virgen de Dolores

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres

, el bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración soberana emperatriz de los cielos

Que al pie de la Santísima Cruz para decirte tan agudos dolores, y por dignación suprema quedaste constituida en madre de todas las criaturas. Digna te aflija, décima la Señora, de patrocinar mis peticiones y socorrer las necesidades de mi alma. Que yo te prometo no apartarme ya de la Santísima Cruz y acompañarte siempre en tus dolores, sintiendo tantas penas por la ingratitud que te causaron mis pecados. Para que así consiga con tu amparo y por el santo madero de la Santísima Cruz los frutos de la redención que en ella nos otorgó vuestro hijo Jesús. Amén.

Los Gozos

Se ha lavado mil veces el santísimo madero de la cruz en que oró Jesús, el remedio nuestro. Aprended de vuestros clavos preciosísimo madero y la sagrada pasión del redentor tan supremo que, haciendo Dios y humano para redimir a su pueblo, prendenme de vuestros clavos preciosísimo madero.

Benditos los dolores de la reina de los cielos, que como piadosa madre le acompañó en los tormentos. Prendenme de vuestros clavos preciosísimo madero. Así sea por los siglos de los siglos eternos, para que siempre adoremos la santa cruz. Aprended de vuestros clavos preciosísimo madero. Amén.

Oliva preciosa, escogido, encumbrada palmas siempre desde la iglesia excelso. Prendenme de vuestros clavos preciosísimo madero. Amén. Árbol de vida. Amén. Hasta que en el cielo, por los siglos y eternidades, tus alabanzas cantemos. Aprendedme de vuestros clavos preciosísimo madero.

Salve, escala de Jacob, de pecadores consuelo, por donde a todos llegaremos. Aprended de vuestros clavos preciosísimo madero.

El arrepentido sube hasta el cielo

El arrepentido ha de subir hasta el cielo. Aprenderme de vuestros clavos preciosísimo madero, salve muy preciosa vida y de Dios amado centro. Pues el licor de su viña yo entrego a mi alma y mi cuerpo. Prenden me de vuestros clavos preciosísimo madero, salve fructífera oliva, luz de la paz y medio. Que a placas de un Dios airado los enojos más severos. Prenden me de vuestros clavos preciosísimo madero, salve milagrosa nave y al tímido pasajero. Cercado el bermejo mar, nos llevas a feliz puerto. Aprenden me de vuestros clavos preciosísimo madero, benditas adulaciones, cruz bendita te ofrecemos. Pues no tiene el cielo más que los que en tus brazos vemos. Aprenden me de vuestros clavos preciosísimo madero.

Tú eres la insignia y la señal del cristiano verdadero

Salve santísima cruz, salve dulcísimo leño. Árbol cuyo fruto es Cristo, mi redentor verdadero. Aprenderme de vuestros clavos preciosísimo madero. Salve levantada palmas que te elevas a los cielos. Laurel y triunfo feliz del hijo de Dios eterno. Aprenderme de vuestros clavos preciosísimo madero, salve, misterioso tálamo y florido leño. En cuyos brazos Jesús durmió de la muerte el sueño. Aprender de vuestros clavos preciosísimo madero. Salve instrumentos en oro donde el cisne más supremo. En tonos dulces canciones al morir por mi remedio. Prenden me de vuestros clavos preciosísimo madero. Salve, arca soberana que encierra el gran misterio. Del purísimo tesoro de todo el mundo remedio. Prenden me de vuestros clavos preciosísimo madero.

Báculo y descanso del pastor divino

Salve báculo y descanso del pastor divino. Sueño que por buscar el rebaño ha dado el último aliento. Aprenderme de vuestros clavos preciosísimo madero. Oración final para todos los días, señor mío Jesucristo. Queden hasta redimir al mundo eligiendo el instrumento. De la santa cruz, concédenos por la virtud que comunica. Este sagrado leño que merezcamos cargar la cruz. De nuestro estado con resignación y perseverancia. Y que merezcamos ver gloriosamente en el cielo. Tan lúcido estandarte. Amen.

Venid, o cristiano, adoremos la cruz

La cruz en sal semos de nuestro Jesús. Dichosa esa alma que tiene presente a quién. Con ardiente afecto de amor o cruz adorable. Yo te amo, te adoro, de gracias tesoro. Emblema de amor quisiera imprimirte, grabarte en mi pecho, en llanto deshecho, deshecho de amor. O almas amantes, venida al reposo. Jesús qué amoroso la cruz abrazo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

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