1  ORACIONES EN HONOR DE LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO

Homenaje a las llagas de San Francisco: una inspiración de fe y esperanza

Un homenaje a las llagas de San Francisco

Yo venero la llaga santa de la mano derecha de San Francisco y le suplico humildemente que me alcance la gracia de trabajar siempre para la mayor gloria de Dios, el provecho de mi alma y la salvación del prójimo.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Continuando con el homenaje a las llagas de San Francisco, también venero la llaga santa de su mano izquierda. Le suplico que me alcance el mérito de encontrar agradable las amarguras y angustias de la vida presente, meditando con frecuencia en la pasión dolorosa de Jesús.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

En honor a las llagas de San Francisco, también venero la llaga santa de su pie derecho. Le pido humildemente que me alcance el socorro, la fortaleza y la constancia para caminar siempre en el recto sendero de la ley divina y en la virtud, hasta llegar felizmente a la salvación eterna.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

¡Que las bendiciones de las llagas de San Francisco nos acompañen siempre!

¡Salve María llena de gracia!

El Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a San Francisco

O seráfico padre San Francisco, yo venero la llaga santa de vuestro pie izquierdo. Yo suplico humildemente por el dolor que os causó y por el mérito que os procuró. Que mi alcance sea la gracia de llorar y detestar mis pecados a los pies de mi Salvador crucificado, de recibir el perdón completo de ellos y de no ofenderle más con el pecado.

Oración del Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

¡Salve María llena de gracia!

El Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración a San Francisco

O seráfico padre San Francisco, yo genero la llaga santa de vuestro pie izquierdo. Yo suplico humildemente por el dolor que os causó y por el mérito que os procuró. Que mi alcance sea la gracia de llorar y detestar mis pecados a los pies de mi Salvador crucificado, de recibir el perdón completo de ellos y de no ofenderle más con el pecado.

Oración del Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

¡Salve María llena de gracia!

El Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Agradecimiento por escuchar

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