1 Octava de consagración a Dios Padre de toda la humanidad   Dia 1

Descubriendo la importancia de consagrarnos a Dios Padre en nuestra vida diaria

Ocho días de reflexión y consagración

Primera reflexión: Esta octava pretende establecer en nuestras vidas el rol paterno de nuestro Dios. Recordemos cuando Magdalena encuentra a Jesús resucitado y él le dice: "No me toques, que todavía no he subido al Padre, pero ve a mis hermanos y diles que subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".

Segunda reflexión: Se cree erróneamente que Dios Padre es el Dios del miedo y del temor, de la severidad y del castigo. Por eso, redescubramos su ternura y misericordia en todo lo que dice y hace.

Tercera reflexión: Entendamos su gran celo y amor por las almas que crea. Comprendamos que lo único que ansía es recibirnos en su casa eterna, nosotros, sus hijos, somos preciados para su corazón.

Cuarta reflexión: Si nosotros somos su verdadero deseo, porque nosotros nos inspiramos por él. Él quiere unirnos en la tierra en unidad armónica y hermandad, que entendamos los tesoros que nos ofrecen Jesús, María, la Iglesia, los sacramentos, el paraíso, la vida eterna, etc.

Quinta reflexión: Tenemos que transcurrir este inicio de siglo cruzando el umbral de la casa, que señala el retorno a la casa del Padre.

Sexta reflexión: Frecuentemente en la vida moderna con el anonimato e individualismo que impera, nos hace pensar que estamos solos y abandonados. Pero no lo estamos, nuestro Padre, a quien aún no conocemos, tiene grandes planes para nosotros. Pero no le facilitamos su llegada. Para acercarnos, digamos "sí", pero con fe, confianza y humildad.

Séptima reflexión: ¿Cuándo pensamos que él también estará dichoso de tenernos entre sus brazos protectores? ¿Cuándo anhelamos más intimidad con él?

Octava reflexión: Pero no lo conocemos, preferimos lo nuestro, apreciamos más nuestra voluntad que su sabiduría y dirección. Abrámonos a su voluntad. Él nos llama ahora y siempre. ¿No será este el momento para refrescarnos, descansando en su corazón?

Novena reflexión: Si quieres empezar a recrearte en él, repite mentalmente: "Estoy en el corazón de mi Padre, de su casa donde él me ha colocado. No quiero alejarme de su bondad y misericordia. Ya no atravesaré su puerta hacia afuera. Con él estoy a salvo en la casa del Señor, mi Padre".

Décima reflexión: Para sentirlo aún más cerca, detengámonos a pensar y tratemos de escuchar los latidos de su corazón, que marcan armónicos compases de amor y nos dicen: "Es el tiempo de la reunión con tu Padre. Mucho tiempo estuvimos alejados, pero para la reunión debemos prepararnos, estar en silencio, abrir los brazos y salir de la noche para ver la luz".

Décima primera reflexión: Nuestro objetivo es rescatar almas. Volvamos a la casa paterna. La consagración en octava de consagración se inicia el primer domingo de agosto, pero se puede hacer en cualquier momento, preferiblemente en una Eucaristía dominical en la que nos consagramos a la Santísima Virgen María, al Sagrado Corazón de Jesús y al Espíritu Santo, con las oraciones que se adjuntan.

Décima segunda reflexión: Ahora veamos el primer...

En este blog religioso cristiano, encontrarás una variedad de rezos, oraciones y plegarias para fortalecer tu fe y conexión con Dios. Te invitamos a unirte a esta comunidad de creyentes y experimentar el poder de la oración en tu vida.

La Octava

La octava es un acto de entrega voluntaria con el propósito fundamental de iniciar nuestro retorno a la casa del Padre, donde vivamos en unidad, armonía y hermandad. La consagración se realiza en un periodo total de ocho días y compromete una conducta personal que incluye:

  • Primera Misa diaria: una comunión diaria para fortalecer nuestra conexión con Dios.
  • Recitar ininterrumpidamente las oraciones: dedicar los ocho días a la meditación y reflexión.
  • Seguir las letanías: pedir la misericordia de Dios y honrarlo en todo momento.

Consagración a Dios Padre

El primer domingo de agosto se celebra la fiesta de consagración a Dios Padre. Durante esta consagración, nos entregamos libremente a Él, reconociendo que queremos vivir en su Reino y hacer su voluntad. También nos consagramos a María, Jesús y el Espíritu Santo, completando así nuestro retorno al Padre.

Consagración a la Santísima Virgen María

En el primer día de la consagración, dedicamos nuestra entrega a la Santísima Virgen María. Le entregamos todo cuanto somos y tenemos, confiando en su protección y guía. Con su ayuda, perseguimos la santidad y buscamos la salvación, evitando el pecado y practicando la virtud.

"Todo cuanto soy, lo pongo entre tus manos, Santa Virgen María"

Mi vida entregada a la fe

Mi vida adulta y trabajo, mi ancianidad, que no envejezca nunca en la vivencia de la fe. Te entrego mi capacidad y afán de amar, enséñame a amar como has amado.

Jesús quiere que amaine. Santísima Virgen María, soy todo tuyo y cuanto tengo tuyo es. Ampárame y protégeme como hijo y posesión tuya, oh María Virgen purísima. Líbranos de la inundación del pecado y resucita en nosotros el amor a la pureza. Amén.

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Para el primer día domingo, postrado a tus pies Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseñas continuamente, tú sacratísimo corazón te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo para hacerme digno de las promesas y bendiciones que generosamente nos concedes a los que realmente te conocen, aman y sirven.

Mira que soy pobre y humilde, necesito de ti. Mira que soy torpe y necesito tu divina enseñanza para iluminar y guiar mi ignorancia. Mira que soy muy débil y caigo a cada momento, y necesito tu apoyo para no desfallecer.

Sé todo para mi Sagrado Corazón de Jesús. Socorro de mi miseria, luz de mis ojos, sostén de mis pasos, remedio de mis males, auxilio de toda necesidad.

De ti lo espera todo mi pobre corazón, tú lo animas y lo invitas repetidas veces como lo hiciste en tu Evangelio. "Venid a mí, aprended de mí, pedid, llamad a las puertas de tu corazón". Vengo hoy, llamo, pido y espero. Amén.

Consagración al Espíritu Santo

Para el primer día domingo, recibe, oh Espíritu Santo de amor, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser. En adelante, en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones, sé mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza.

Llena mi corazón de todo tu amor, amor del Padre y del Hijo. Yo me abandono sin reservas a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.

O Espíritu Santo, fuente de toda pureza, común y camila por medio de la cruz, guarda siempre mi cuerpo y mi alma puros y sin mancha. O Espíritu Santo, haz que todos los que pertenecemos de una manera especial formando tu familia amada y siendo tus apóstoles, que amemos cada día más y más.

Hagamos que te amen miles de almas hasta nuestro último suspiro. Espíritu Santo, derrama torrentes de gracias y abundantes bendiciones sobre nosotros y sobre todas las familias del mundo. Para nuestras salud, intenciones y necesidades, para que seamos iluminados con tu Santo Espíritu y para que seas la luz que nos conduzca y guíe a todos los sitios y lugares donde tengamos que ir. Amén.

Oración preparatoria para invocar la presencia de Dios

En el primer domingo de la corona formal, nos disponemos a rezar y dirigirnos a Dios, nuestro Padre amado y creador.

Padre, tú lo prometiste: en cualquier lugar donde se honre tu nombre, vendrías a bendecirnos.

Por favor, levántate y ven a descansar en nosotros, tus hijos.

Míranos con ojos de salvación y permítenos gozar de tu bondad.

No desvíes nuestro rostro de tu presencia, Padre, si hemos encontrado favor ante ti.

Te pedimos que nos hables ahora, como hablaste a Moisés y como un hombre habla a su amigo.

Padre, haznos saber que tú eres el padre de toda la humanidad y que tienes el poder de hacer que los corazones vuelvan a ti.

Permítenos conocer y encontrar gracias ante tus ojos.

Consagración a Dios y petición de respuesta

Padre, nos consagramos libremente a ti, deseosos de hacer tu voluntad en todo.

Te pedimos que nos respondas y nos muestres que tú eres el único Dios y Padre de la humanidad.

Como hijos pródigos, solo deseamos volver a tu casa y estar contigo.

Dios, corre hacia nosotros para encontrarnos y ábrazanos y bésanos con tu amor incondicional y compasivo.

Te amamos, Padre, y nos entregamos a ti, siguiendo a los que nos enviaste para mostrarnos el camino a casa.

Ahora, nos consagramos a ti, diciendo con María nuestra madre: "Hágase en mí según tu palabra".

Por medio de Jesús, nuestro Dios y salvador, no se haga como yo quiera, sino como tú quieras.

En el Espíritu Santo, nuestro Dios santificador, Padre, quédate con nosotros y vive en nosotros siempre.

Permítenos ser templos vivos para ti.

Petición de protección y oración Ave María

Antes de concluir, hagamos la señal de la cruz en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amado Dios Padre nuestro, te pido humildemente que en mi camino de retorno hacia ti, tus santos ángeles me protejan.

Ruego también a tus benditos santos del cielo que intercedan por mí, y oro por las almas sufridas en el purgatorio.

Ave María, llena eres de gracia, el Señor está contigo.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús, en ti confiamos y te agradecemos por tu amor inmenso y misericordia.

Mi Dios y mi salvador, tanto me has amado. Has muerto por mí en la cruz a fin de que yo también pueda retornar a la casa del padre y estar junto a él en el cielo. Tú eres el camino, la verdad y la vida. A través de tu Santa Eucaristía, por favor sostén y acompáñame en el camino de retorno a casa. Amén.

Espíritu Santo, mi Dios y mi Santificador

Jesús te envío por mí, a fin de que yo pueda retornar a la casa del padre. Por favor, purifícame, límpiamente, lléname con tu luz divina y con tu amor para que la presencia de Dios pueda habitar en mí.

Octava mayor meditación para el primer día

A continuación meditamos sobre la desobediencia y el exilio de los hijos del padre. La decisión de Adán y Eva al no querer hacer la voluntad del padre. A continuación, hacemos un minuto de silencio. Meditamos en silencio sobre el exilio de aquel paraíso que había creado para ellos.

Meditamos, en silencio, la promesa del padre de que una mujer, María, triunfaría un día aplastando la cabeza de la serpiente que los había engañado induciéndolos a la desobediencia. Meditamos en silencio sobre el hecho de que, al principio, Dios nuestro padre estaba con nosotros en el paraíso que había creado para nosotros, el paraíso de su divina voluntad. Seducidos por Satanás, decidieron no seguir la voluntad de Dios. Por eso, fueron alejados del paraíso, negándoles la presencia íntima de Dios. Sin embargo, nuestro padre prometió que al final una mujer derrotaría el mal que había causado esta separación, el mal de decir no a la voluntad de Dios.

A continuación, dejamos un Padrenuestro:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

8ª Menor para todos los días

En alabanza, te amo padre y me doy completamente a ti. En agradecimiento, te amo padre y me doy completamente a ti como ofrenda. Te amo padre y me doy completamente a ti por mi herencia. Te amo padre y me doy completamente a ti al decirte sí. Te amo padre y me doy completamente a ti en finalidad. Te amo padre y me doy completamente a ti en consagración.

Oración de consagración a Dios nuestro padre para todos los días

Padre amado, por favor, acepta el ofrecimiento de todo mi ser, cuerpo, mente y alma. Te alabo por tu creación, por tus obras y maravillas. Te agradezco por darme la vida y por todo lo que has hecho por mí. Te ofrezco todo aquello que con tanta generosidad me has concedido. Con toda sinceridad, me arrepiento.

Una promesa de amor y entrega a Dios

De no conocer, amarte y servirte, ni honrarte como debería, en esta oportunidad quiero asumir mi herencia como hijo tuyo. Con todo el gozo y responsabilidad que correspondan, te doy mi sí para que puedas disponer de mí como un instrumento de tu divina voluntad. Hago la solemne promesa de serte fiel y te pido me concedas la gracia, la firmeza y la perseverancia en mi fe, padre mío, el más amado, cuidadoso y misericordioso de todos los padres.

Consagración a Dios y plegarias

En tu divina presencia, proclamo sinceramente mi amor por ti. Te ofrezco todo mi ser y toda mi familia. Solamente me consagro a ti, junto a los míos, ahora y por siempre, padre amado. Como tu hijo, te pido que envíes a Mariah para que me conduzca hacia Jesús, y que Jesús me envíe el Espíritu Santo, para que ellos puedan llevar mi mente hacia ti, para que tú puedas vivir en mí y conmigo. Un templo vivo, preparado por Mariah, dedicado por Jesús y purificado por el Espíritu Santo.

Permite que pueda estar siempre en ti y contigo, que me concedas la gracia de ser un auténtico hijo tuyo, un amigo íntimo y verdadero. Uno de los dos que te ama sobre todas las cosas. Y cuando vengas a recogerme en mi último momento, me lleves a tu hogar para estar contigo.

Te pido además, padre, por el bien de la humanidad, en misericordia de todos tus hijos. En su pasado, presente y futuro, trae la paz al mundo y reúne a todos tus hijos alrededor tuyo. Haz que venga a nosotros tu reino y se haga tu voluntad en la tierra y en el cielo. Amén.

Letanías para todos los días

Señor, en misericordia
Señor, ten misericordia
Cristo, ten misericordia
Señor, ten misericordia

Cristo, oye nos

Cristo, por tu bondad o llenos

Dios Padre del cielo, ten misericordia de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo, ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros

Dios Padre nuestro, habiendo salvado a ocho personas en el arca de Noé, ten misericordia de nosotros
O padre amoroso, Dios Padre nuestro, habiéndote manifestado a Moisés y a sus hijos luego de haber completado un periodo de consagración y ofrecimiento de ocho días, ten misericordia de nosotros
O padre amoroso, Dios Padre nuestro, habiendo instituido los ocho días de fiesta de los tabernáculos para recordar a tus hijos que estaban con ellos, los amabas y los habías liberado de la esclavitud de Egipto, ten misericordia de nosotros
O padre amoroso, Dios Padre nuestro, habiendo aceptado las ofrendas de purificación de tus hijos luego del ritual de limpieza de ocho días, ten misericordia de nosotros

O padre amoroso, Dios Padre nuestro, habiendo sido glorificado por David, el octavo hijo, cuando llegó el arca de la alianza a la ciudad de David, en medio de canto de alabanza para la octava, ten misericordia de nosotros

La misericordia de Dios a lo largo de la historia

Nuestro Dios amoroso ha mostrado su misericordia en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. Desde escuchar el llanto de arrepentimiento de David hasta revelarse a través de Jesús en la transfiguración, Dios ha demostrado su amor y perdón.

La dedicación del templo de Salomón

En el octavo mes del año, Salomón completó la casa del Señor y Dios Padre nuestro fue glorificado. En este momento, pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros, sus hijos.

Habiendo llenado el templo con su majestad, Dios escuchó con sus hijos durante el octavo día de la fiesta en la dedicación. Pedimos, oh Padre bondadoso, que tengas misericordia de nosotros.

La purificación y consagración del templo por los macabeos

En otro momento de la historia, los macabeos purificaron y consagraron el templo, profanado anteriormente. En la octava de la fiesta de la dedicación, pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros y nos perdone.

La nueva alianza a través de Jesús

Jesús, el Hijo vivo de Dios, fue circuncidado al octavo día. A través de Jesús, Dios ha hecho una nueva alianza con nosotros. Oramos para que Dios tenga misericordia de nosotros y nos guíe por el camino de la salvación.

La revelación de Dios a través de Jesús

Dios nos reveló a sí mismo a través de Jesús en diferentes momentos, como la transfiguración. Ocho días después de alimentar a las multitudes, Jesús se mostró en todo su esplendor. Oramos para que Dios, nuestro Padre amoroso, tenga misericordia de nosotros.

La unión de Dios Padre y Jesús

En el octavo día de la dedicación, Jesús reveló que estaba consagrado a Dios Padre y que ellos eran uno. Pedimos a Dios, nuestro Padre amoroso, que tenga misericordia de nosotros y nos permita vivir en su amor.

La resurrección de Jesús y su misericordia

Jesús mostró sus heridas al incrédulo Tomás ocho días después de su resurrección. En este acto de amor y misericordia, pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros y nos perdone nuestros pecados.

Tema de reflexión: Alabanza a Dios por su creación

En cualquier momento de nuestras vidas, podemos alabar a Dios por su maravillosa creación. Desde las grandes maravillas del universo hasta los más pequeños detalles de la naturaleza, todo es obra de Dios.

Gloria a ti, Dios Padre, por hacer el universo y todo lo que contiene. Te alabo ahora y por siempre, amén.

Oración conclusiva

Amado Dios Padre nuestro, te amamos, te adoramos y nos consagramos a ti, Señor. Pedimos tu salvación y misericordia continua en nuestras vidas. Amén.

Consagración al señor padre

Del rebelde que habita siempre en medio de nosotros, señor padre y dueño de nuestras vidas, no nos abandones ni hoy ni en la hora de la angustia. Amén.

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amén.

Consagración con licencia eclesiástica

Esta consagración cuenta con licencia eclesiástica del obispo Nicolás de Antonio Vicario para el Apostolado Latinoamericano a su obispado de Nueva Orleans.

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Dios los bendiga.

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